domingo 27 de diciembre de 2009

la noche tranquila sucede al día frío y soleado. hablamos de problemas irresolubles y enfermedades terminales. no importa cómo lo llames porque el resultado será siempre el mismo: mearás sin sujetarte la polla mientras vacías una lata de cerveza de un trago, tambaleándote antes de estropear tu vida una vez más. buenas noches

sábado 26 de diciembre de 2009

xenia, ohio, no es visalia, california. tampoco hablamos de la misma basura blanca, sino de alienadas familias de clase media en las que crecer sigue siendo un problema irresoluble. sábado con ken park, de larry clark

viernes 25 de diciembre de 2009

viernes de navidad visitando el vertedero de xenia, ohio. los cachorros de la basura blanca se empapan bajo la lluvia, morreándose como perros mientras se dejan querer por la cámara. viernes con gummo, de harmony korine

jueves 24 de diciembre de 2009

(barcelona bajo una llovizna incómoda y fina y las calles del centro llenas de gente con paraguas. compro aguacates en el mercat de la boqueria. compro tomates, cebollas, limas y limones. el domingo haremos guacamole en casa de josep maria)

(he quedado con míriam para comer en el centro, y quien dice el centro, dice el sol. una cerveza y dos y tres, unos buñuelos, algo de fritanga, una sepia a la plancha para ella y un cortado y un té. yo pago, que tengo que celebrarlo)

(a míriam le encanta celebrar cualquier cosa. acaba un contrato de trabajo y empieza otro, menos responsabilidad, igual dinero y también en la empresa pública. está contenta y me invita a comer, compra gilipolleces —un broche con un click de famobil, una cámara estenopeica para montar en casa, un artilugio para dibujar en tres dimensiones con gafas incluidas—, insiste en que me pruebe esas etnies de color naranja. serán tu regalo de navidad, dice, y me abraza)

(míriam se desboca. un gorro con orejeras de pelo sintético y exterior de polar-tex con el que irse a vivir a la puta siberia sin más problemas, un chubasquero rojo tipo capelina y otro chubasquero rojo tipo chubasquero. son las cuatro y veinte de la tarde. ella cenará en casa de sus padres. yo no tengo muchas ganas de nada pero llamaré al sr. linares por si han quedado en el bar de siempre)

(no me gustan las navidades. evidencian todas mis carencias como individuo, tanto a nivel afectivo como social y familiar, incluso económico. en cierto modo, es preferible seguir trabajando y no tener que pasar por ésto. mònica me ha llamado y quizás quedemos el miércoles para tomar algo. le he comprado a mi madre un par de jerséis de lana, uno de color verde botella y otro mostaza, ambos de cuello vuelto, y le han gustado mucho. no tenías que haberte molestado, dice. tu hermano está enfermo, añade. se me estropeó el teléfono, sigue. no sé bien qué decir, pero hace tiempo que no creo en las soluciones mágicas, ojalá)

lunes 21 de diciembre de 2009

ahora eres el rey, y serás un rey realmente grandioso

(te comeré de tanto que te quiero)

todos mis monstruos, los tuyos, todos los monstruos de max. ayer fuimos al cine y míriam se ahogó en lágrimas con donde viven los monstruos, de spike jonze, tristísimo y hermoso cuento sobre cómo hacerte mayor, crecer, envejecer

martes 15 de diciembre de 2009

a veces tengo la sensación de estar actuando como si alguien estuviera mirándome todo el tiempo, vigiládome, confirmando todo lo que

lunes 14 de diciembre de 2009

las palabras de míriam son las palabras de begoña. entre ambas, yo, incapaz de levantar la vista del suelo. las dos con la misma visión del monstruo, el teléfono sonando, el ardor de estómago, el frío gris en la nuca y las navidades como un desierto helado. no puedo decirle a nadie dónde estoy mentalmente

(tengo veinticuatro años y hace un mes que estoy ingresado en el parc taulí. el ritmo de las deposiciones fluctúa entre las veinte y las treinta. para dormir me inyectan algo agradable y esponjoso: la paz blanca de los yonquis. los primeros días tengo un viejo en la cama de al lado. después, un chico joven con lo mismo que yo. después, un tío con infarto y bigote. después me quedé solo)

(arroz hervido, pescado hervido, biscotes, jamón dulce, leche en polvo, zumo de melocotón, dulce de mebrillo. pastillas pequeñas y blancas tres veces al día en vasos diminutos de plástico blando. análisis de sangre todos los lunes. la rutina se distrae pensando en la comida, en la merienda, en la cena. cuarenta años en la cárcel. a veces viene oriol y me trae el egin. me ducho diez veces al día o más. hay una enfermera de sesenta años que es una hija de puta. la doctora de planta es otra hija de puta. sólo me gusta la enfermera de las gafas redondas. es la única persona que hay aquí dentro)

(mi cara desencajada en el espejo del cuarto de baño. son las cuatro de la mañana y míriam duerme. pienso en esos días en el hospital, en el edredón azul con lunas naranjas que me tapaba hace un momento, en la sombra de la ventana, que parece una cara con la boca abierta, riéndose, en la luz amarilla de la calle, en la puerta cerrada de la habitación. pienso de nuevo en el hospital y en mi cara desencajada con el mismo rollo de siempre. me limpio)

soy un muro, pero creo que a míriam no le importa, o le importa, sí, pero sólo dos minutos. es diametralmente diferente de begoña. ella se desesperaba con mi falta de interés por todo. he estado varias semanas sin saber nada de ella. hoy me ha escrito y me ha contado de estos días. he sentido como si algo me mordiera la garganta. inevitablemente, es desaparecer de las vidas de los demás

miércoles 9 de diciembre de 2009

(son unos días densos, demasiado blancos como para ser de verdad. son días de respirar tristeza y mentir todo el tiempo)

(es imposible llegar al borde de la piscina. todo el esfuerzo, todo el miedo, todo el peso en el corazón arrastrándome hacia el fondo de mosaicos azules, fríos, temblorosos)

(es imposible cruzar cualquiera de las calles. el río de personas sin rostro, los ruidos y las voces blandas, las luces de navidad avisándonos del peligro, los semáforos, los coches, el miedo, el peso en el corazón arrastrándome hacia el fondo de alquitrán y barro)

(es imposible llegar a ti, dice míriam. te quedas callado, sin mirar nada, como si nada te importase. apenas puedo tocarte porque me evitas, no hablas. eres un puto muro, un frontón contra el que estrellar mil veces la pelota, contra el que abrirte la cabeza apretando los dientes)

lunes 30 de noviembre de 2009

hablamos de una cantidad aproximada de cinco mil cadáveres. la fosa común número dos de bergen-belsen, cerrada el veinticinco de abril de mil novecientos cuarenta y cinco, un sábado

(cuerpos fríos, ásperos y duros como piedras. si abro la boca, puedo notar como están todos ahí, dentro de la cabeza, queriendo salir, llenándome la garganta)

viernes 27 de noviembre de 2009

eres un campo de concentración, dice míriam. no, no lo soy. soy una fosa común, quieres verlo?

(anneliese kohlmann —de negro, a la izquierda de la imagen—, charlotte pliquet, freida walter y ilse förster enterrando cuerpos en la fosa común número dos de bergen-belsen. veintitrés de abril de mil novecientos cuarenta y cinco, un jueves)

miércoles 25 de noviembre de 2009

anneliese kohlmann, nacida el veintitrés de marzo de mil novecientos veintiuno en hamburgo, alemania, miembro del partido nacionalsocialista desde el uno de abril de mil novecientos cuarenta, conductora de tranvía, viviendo con sus padres hasta el treinta de octubre de mil novecientos cuarenta y cuatro

anneliese kohlmann, reclutada el cuatro de noviembre del mismo año como auxiliar femenina de la ss y destinada en neugraben, pequeño campo de concentración dependiente de neuengamme, trasladada en marzo de mil novecientos cuarenta y cinco a tiefstack y el ocho de abril a bergen-belsen, de donde intenta huir el quince del mismo mes, cambiando su uniforme por ropas de prisionera, siendo reconocida y arrestada dos días más tarde

anneliese kohlmann, juzgada en junio de mil novecientos cuarenta y seis y sentenciada a dos años de cárcel, liberada el dieciséis del mismo mes debido al cumplimiento de la pena en prisión preventiva

anneliese kohlmann, fallecida el diecisiete de septiembre de mil novecientos setenta y siete en berlín occidental

lunes 23 de noviembre de 2009

(mi padre está en el suelo de la terraza, desnudo de cintura para abajo y tiene llagas en el culo y los genitales. se está haciendo de noche, me pide ayuda, me llama, me tiende la mano, soy incapaz de moverme, hace frío, quiero irme de allí, suena el despertador)

domingo 22 de noviembre de 2009

lo más honesto que se me ocurre conmigo mismo es pasarme el domingo volviendo a ver shoah, de claude lanzmann

miércoles 18 de noviembre de 2009

me emociona glenn gould. sólo él consigue sacarme del asco que siento de ocho y media a dos, de tres a seis y media

(el corazón de oro, latiendo fuerte, encogiéndose feliz y violento a cada nota que sólo él)

lunes 16 de noviembre de 2009

vuelve a hacer calor y sudo como si me estuviera muriendo. sería más fácil tener cáncer. pienso obsesivamente en eso y en un millón de cosas más, todo al mismo tiempo, hartándome. todo desciende en picado, sin un motivo claro. lunes al fondo, lunes de mierda, lunes con olor de lejía por todo el estudio

(debería afeitarme, debería ducharme, debería cambiarme de pantalones y poner las sábanas azules. debería hacer algo con el correo electrónico, debería)

viernes 13 de noviembre de 2009

(tengo siete años y soy un pequeño príncipe en un palacio que huele a humedad. es imposible que lo sepa pero, cuando crezca, nunca tendré luz en las manos)

domingo 8 de noviembre de 2009

y también estuve en ucrania, sonríe patrícia. supongo que en todos los conciertos siempre hay gente a la que no esperas encontrar. no me gustan sus manos pero tiene una sonrisa bonita, una sonrisa ida y tranquila, la clase de sonrisa que es la pieza que falta en el puzzle

qué coño hay en ucrania?, pregunto. setas, setas alucinógenas. he traído unas cuantas. patricia sigue sonriendo. apesta a la marihuana tóxica que fuma todo el mundo por aquí, la de ese amigo tuyo, joni, el esquizofrénico. joni no es esquizofrénico, objeto. sí, pero no me negarás que es raro, que tiene unas preguntas que son extrañas y que a veces se queda hablando solo. bueno, yo también hablo solo, respondo. sí, pero es diferente. por qué es diferente? porque yo no fumo la mierda ésa? sí, quizás sea ésa la diferencia, no sé. el caso es que joni es un esquizofrénico y tú no lo eres. las afirmaciones tajantes de lídia, porque patrícia sigue sonriendo, como si se hubiera quedado en pause. y entonces pienso en lo de las setas y en sus manos haciéndome una paja y siento unas ganas de vomitar para adentro que no puedo con ellas

aquí todo el mundo está colgado. la sala está llena, quizás doscientas personas en un zulo irregular de poco más de cien metros cuadrados, con el escenario al fondo. es imposible saber de qué va ésto porque es algo que uno sólo puede entender con mucha droga encima. los lavabos son una experiencia en sí misma, así que le doy todas mis consumiciones —cinco, en total— a lídia. no quiero beber nada. no quiero tener nada que ver con este sitio ni con nada. tengo un montón de horas por delante y necesito estar lúcido, lúcido y tranquilo. tengo diarreas. no he comido desde el viernes al mediodía. por el contrario, sí he bebido. me siento como si estuviera haciendo equilibrios sobre la barandilla del puente, con el cardener brillando treinta metros más abajo a las once de la noche. el agua está helada. elijo un rincón y me siento. a lo largo de la noche conseguiré dormir varias veces, no más de diez minutos en total. más que suficiente

pienso en kolo. la tarde antes fui a recoger a míriam a la pere tarrés, la fundación donde está realizando su tercer máster en no sé qué. como llegué antes de tiempo, elegí un bar cercano para esperarla. cuatro cervezas en una hora mientras escucho las conversaciones que se resbalan detrás de mí. son las ocho y pico y la zona alta de la ciudad despierta. cuarentones profesionales liberales vestidos de esport y con la cartera llena de billetes de cincuenta. hablamos de putas al final de la noche o de farlopa. hablamos de chaperos. hablamos de cualquier cosa para la que uno necesite seiscientos euros un viernes a las ocho y pico. chicas resplandecientes que esperan mientras beben copas de cava. hablamos de la calle santaló, entre via augusta y travessera de gràcia. hablamos del asco que siento

kolo es brillante, de todas maneras. pantalón vaquero de pitillo, zapatos salvatore ferragamo, camisa azul oscuro, jersey de cremallera granate y americana de pana negra. sombrero stetson y perilla. un negro de poco más de veinte años que entra en el bar y saluda a todo el mundo con una enorme sonrisa, disculpándose por no haber atendido las llamadas la noche antes. estaba cansado, lo siento. kolo se convierte en mi ídolo instantáneo. sus zapatos valen todo lo que tengo en el banco y apostaría doble o nada a que es el dealer oficial de toda esta pandilla de hijos de puta. kolo se sienta en la barra y pide unas patatas bravas y una botella de agua mineral con gas, come tranquilamente y se despide del gordo de la puerta prometiendo verse más tarde. brindo mentalmente por kolo y por sus negocios. él no ha elegido venderle mierda a todos esos desgraciados que serán el público de la sala donde tocaremos al día siguiente, paletos que se meterían cualquier mierda por la nariz. no, kolo ha elegido subir varios escalones y pudrir pocas cabezas, pero escogidas: saludables treintañeros con ganas de emociones fuertes. bien por kolo, y me pido otra moritz más

una bonita bola de ruido, con pocos momentos de dispersión, como una sucesión de puñetazos, un mantra eléctrico de los que te hace cerrar los ojos. no sé cuánto hemos tocado, pero podría ser una hora, cincuenta minutos, no sé. al acabar me siento bien, como en paz conmigo mismo. me duelen las piernas porque la tensión se me acumula en los músculos. pronto será de día y no tengo sueño. me pongo cómodo en el tren de vuelta a casa. el cielo empieza a arder a la altura de viladecavalls, como una explosión lejana y tranquila que crece muy despacio. me siento feliz porque es casi el fin del mundo

jueves 5 de noviembre de 2009

(el centro del universo. sentados en el suelo de la cocina, S y yo miramos como burbujea el queso de la pizza, dorándose en el horno a doscientos cuarenta grados. suena una música que no conozco en el comedor y en la encimera hay un bol grande con ensalada. me he duchado hace dos minutos: agua hirviendo, gel blanco con un olor suave a manzana, una toalla grande en la que esconderme. siento como si hubiera vuelto a casa)

(una manta marrón enorme y cálida. S se acurruca en el sofá mientras me enseña su caja de recuerdos. cada papel, cada fotografía, cada pequeño objeto es un tesoro que comparte conmigo. el viaje ha sido largo, pienso para mí. una nave espacial a la deriva desde que puedo recordar)

miércoles 4 de noviembre de 2009

queda media hora en el estudio. otra vez la sensación de límite. treinta minutos para matar el tiempo de la manera que sea. me siento como un papel mal doblado

(queda media hora en el estudio, hace frío y el césped sigue estando demasiado largo. corro hacia el banderín de córner y me detengo un par de pasos por detrás de la línea blanca. ése es el límite y ése es el fin del mundo. el estadio está vacío, caen copos de nieve y soy incapaz de pensar. hay nidos vacíos de golondrina en casi todas las cornisas. mis números están bajo mínimos, unas estadísticas que son la renuncia a todo)

domingo 1 de noviembre de 2009

somos felices, tenemos todo lo que queremos. trabajos de puta madre, casas preciosas en urbanizaciones exclusivas, parejas que nos aman y niños rubios que serán ciudadanos modélicos el día de mañana. podemos hablar de cualquier cosa, conducimos coches grandes, viajamos en primera clase. todo el mundo quiere ser como nosotros pero, cuando nos miramos al espejo, sólo vemos cuerpos vacíos, como si nos hubieran robado todo lo que había dentro

after, de alberto rodríguez, tiene el mismo efecto devastador que una bomba en el pecho. cuando todo el mundo confía en sobrevivir a la crisis, él nos deja allí, lúcidos en mitad de la fiesta, hipnotizados por lo que en el fondo somos, sois, son

viernes 30 de octubre de 2009

vuelvo a casa en taxi. me caigo de sueño. el taxista toma un camino innecesariamente más largo. al principio me molesta y después me da lo mismo. miro por la ventanilla y concluyo que no conozco esas calles vacías a las once de la noche. podría decirle que se detuviera en ese semáforo, que ya está bien ahí, pero tendría que andar mucho hasta llegar a casa y hoy no tengo ganas de andar. más tarde se confundirá y se verá obligado a cambiar de sentido en una rotonda cercana, se volverá a confundir y tendrá que dar otra vuelta más a la susodicha rotonda. ese trayecto en taxi —errores, calor, olor a pino y los chirridos de la emisora como pidiendo socorro— acaba siendo lo más cerca que estaré esta noche de la libertad

miércoles 28 de octubre de 2009

llevo una camiseta blanca que dice the residents play wormwood, unos vaqueros sin más historia y unas zapatillas adidas, calcetines negros, boxer blanco, una sudadera azul marino y una cazadora negra. miro por la ventana mientras apago el ordenador del trabajo y veo a una mujer en el edificio más cercano, el que está en la esquina de la calle afores con la plaza clos. está recogiendo la ropa de un tendedero plegable, la puerta del comedor está abierta y la luz es dorada, hermosa. hoy casi ha hecho calor

(tocamos dentro de dos fines de semana en manresa, en el local de la cnt, un edificio grande y fantasmal en el centro de la ciudad. será un festival extraño, de madrugada, con horarios imposibles que harán que pierda el domingo dentro de una burbuja de sueño. volver a casa de día, sin haber dormido, con los ojos blandos y turbios como los ojos de un pez, ése el es plan de después del concierto. ése y quedarme con los pulmones ásperos y negros durante días)

(estará todo lleno de modernos de provincias con la nariz hinchada de farlopa. a oscuras, un monstruo con cien cabezas calientes, sudadas, moviéndose adelante y atrás. el alcohol hará que quiera relacionarme y hable con gente que, en el fondo, me da lo mismo. el alcohol siempre me vuelve incandescente. el alcohol es mi ruina preferida)

(llevo una camisa blanca de manga corta, unos vaqueros ortodoxos y una martens de color cereza, calcetines negros, boxer blanco y un abrigo marrón que nació el mismo día que yo. corro entre los coches para coger el autobús y llego a las ocho y cinco a casa de míriam. la noche del viernes es agradable pero refrescará dentro de un rato. bebemos cerveza en el bar ése de la calle santa maria, el del camarero flaco con perilla, un gay sesentón que usa litros de neutrógena. la noche debería haberse detenido allí, en el preciso momento en que pagué y salimos por la puerta)

(pero no fue así, y por eso acabamos convertidos en una mala copia de scott fitzgerald y zelda sayre, borrachos y incapaces de convertir las palabras en algo que no fuera rencor. creo que fue un viernes sucio, sucio y sin apenas luz)

miro la pantalla y pienso en lourdes

lunes 26 de octubre de 2009

(me masturbo. no siento nada pero sigo haciéndolo compulsivamente. busco dentro de mi cabeza alguna imagen, pero sólo tengo ternura y añoranza, un deseo casi infantil y limpio de ser feliz. entonces necesito parar y seguir buscando porque no puedo conseguir nada sin imágenes sucias, sin basura que ya esté dentro de mi cabeza. la imaginación no sirve para nada porque necesito recuerdos. me distraigo, me desconecto, empiezo de nuevo una y otra vez. al final siempre encuentro a esther, a manuela, a una chica sin nombre hace diez años y que me tomará de la mano hasta correrme en un triste hilo de miel brillante sobre el vientre. ya casi es de noche)

(las palabras de begoña son tristes porque ya no sabemos hablar de ninguna manera. tengo la sensación de estar perdiéndome un montón de cosas importantes cada vez que ella me manda fotos de aitana. nuestra relación se ha convertido en un desencuentro constante, como si fuéramos un mismo espejo de tristeza por el que caer hasta el infinito)

(últimamente tengo un sueño que se repite. cambian las circunstancias pero el ovillo es siempre el mismo. esta noche estaba en sevilla, una ciudad en la que he sido feliz y que conozco bien. mis amigos también estaban allí y diluviaba. ríos de agua por las calles. estábamos todos en un bar, comiendo y bebiendo. de repente he tenido la sensación de que llegaba tarde a algún sitio, a pesar de que nadie me estaba esperando. he empezado a correr, primero moviendo mucho los brazos, como si nadara, y después corriendo, como un animal, a cuatro patas. tenía la sensación de volar, como si apenas pesara. las calles pronto dejaron de ser conocidas y yo seguí corriendo porque, a pesar de tener la certeza de que me estaba equivocando de dirección, no podía dejar de correr. entonces ha sonado el despertador y ha empezado la semana)

domingo 25 de octubre de 2009

(creo que voy a vomitar. todas esas adolescentes bebiendo sangría guarra hasta reventar. sus poses afectadas en la máquina de tabaco. el otoño quemando las hojas de los tilos. las noches más largas al volver a casa. el puñetazo que le debería clavar en la boca a más de uno. hasta mañana)

(porque aquí no hay noches de lluvia ni hoteles preciosos en los que quererse. aquí sólo hay mentiras y charcos en el suelo, su puta madre, tu puta madre)

begoña me manda fotos de aitana. bebo cervezas en el bar de siempre hasta que no puedo más. me suda la polla el marxismo, el leninismo, el insurreccionalismo, bonanno y su puta madre. sólo quiero que me dejen en paz, beber y reventar. en el autobús de vuelta a casa había unos jipis que venían de excursión. las botas llenas de barro me deprimen. hablé con S. creo que ella es la única persona que me hace feliz

(las palabras de begoña son tristes. aitana ha crecido mucho y está deliciosa. las cervezas en el bar de siempre acaban siendo demasiadas. las conversaciones con un mínimo de inteligencia me agotan. pienso en gadamer y en lo poco que me importa para comprar cien gramos de jamón en dulce en el supermercado de la esquina. definitivamente, la hermenéutica del embutido para cenar. definitivamente, la voz de S, lo único que me limpia el corazón)

sábado 24 de octubre de 2009

en este viernes todo es bastante horrible. hemos bebido demasiado, míriam duerme y yo miro una película de scorsese en la tele. hoy nos hemos dejado vencer por el miedo y los rencores. me siento blando y con ganas de irme, pero ella me espera arriba para despertar juntos, con la vaga esperanza de que mañana sea diferente

jueves 22 de octubre de 2009

después de eso vino un documental sobre marianne faithfull en el trenta-tres que me aplastó un poco. su carita brillaba en la pantalla, sus canciones me aburrían, todo el mundo tenía imborrables —hermosos, duros, horribles, luminosos— recuerdos de ella, pero yo no era capaz de ver más allá de la veinteañera con una jeringa colgando del brazo mientras todo dios se la follaba. después empezó a llover y ya no pude dormir más de dos horas seguidas

miércoles 21 de octubre de 2009

una cerveza en un bar de cerdanyola. el bar vacío, rock'n'roll y el dueño leyendo en la barra. la televisión encendida sin volumen. el madrid gana, el madrid empata, el madrid pierde. raúl espera su quinto hijo, no sé dónde he leído ese detalle. míriam y yo hablamos, conversamos, nos escuchamos a ratos, nos rozamos los dedos, nos miramos a los ojos. hoy no estoy de humor pero me obligo a querer estar allí. ha sido un día de mierda en el trabajo, o ésa es la sensación que he tenido todo el tiempo. me pregunto cuánto tiempo más voy a aguantar así. menos mal de míriam, que con sus tonterías consigue hacerme reír de vez en cuando. hoy tiene frío, tiene frío pero no se abriga. me siento culpable de tanto que me quiere, por la paciencia que me demuestra. cenamos en el chino que está al lado del bar. ella disecciona con cuidado su pato a la naranja, apartando todas las cosas que no se comerá, amontonándolas en un plato aparte. no me gusta la grasa que no cruje, no me gusta el perejil, no me gusta la piel del limón confitado. en mi soja salteada no sobra nada. no hay nadie más aparte de nosotros. todo el mundo está viendo la televisión, me digo. todo el mundo está vestido de blanco imperial para la ocasión, así es el fútbol. trece euros con cuarenta que incluyen una botella grande agua natural y un té chino para entrar en calor. y el coche aparcado en a-tomar-por-culo

martes 20 de octubre de 2009

el ataúd de iván alferoff es metálico y pesa muy poco. dentro de él sólo hay una cabeza unida a un uniforme de gala vacío, perfectamente planchado. dos guantes blancos cruzados sobre el pecho, pero sólo está lleno el izquierdo. su familia sólo llorará una cabeza y una mano con la que no escribía

el marine alferoff nunca llegará a tocar el suelo. el tres de marzo de mil novecientos sesenta y seis, su cuerpo quedará destrozado por la metralla en algún lugar de vietnam del sur. después vendrá lo de la cabeza, la mano y todas las lágrimas del mundo. después se casará su prima y naceré yo

lunes 19 de octubre de 2009

domingo 18 de octubre de 2009

esa imagen no necesita de banda sonora, ni tan siquiera de sonido. madrugada. trenes de mercancías que se agolpan en una estación término, llenos de personas hacinadas. el vapor de las máquinas dibuja nubes a ras de suelo, entre las vías. no está sucediendo nada, no tiene que suceder nada

esa imagen se multiplica a sí misma, formando muros de imágenes idénticas. se bastan así, inmóviles como animales atrapados por una luz inesperada, mirando fijamente mis ojos rojos, para construir un laberinto, una ciudad asfixiante y sucia. camino por ella, con la sensación pesada de la nieve y el frío encharcando los pulmones. acaba siendo imposible avanzar, pero sólo me doy cuenta de ello cuando llego a un callejón sin salida aparente y tengo que volver sobre mis pasos

sopa picante con un montón de cosas nadando dentro. míriam y rosa disfrutan, se relamen, hablan de trabajo. yo jugueteo con un bol de arroz blanco incomible. no tengo hambre, bebo cocacola, iremos al cine a la sesión de las cuatro y diez. restaurante chino en la calle verdi, un poco por encima de astúries. me cago en la puta madre que parió a todos los artistas argentinos. en la mesa de al lado, un tipo que habla demasiado alto. así es fácil saber cosas de él que no me interesan en absoluto. definitivamente, si quieres ser alguien en esta vida, tienes que comprarte unas wayfarer de las de ver, no de las de sol

de vez en cuando digo alguna tontería. me duelen los huesos, las rodillas, los codos, las muñecas. pienso en los huesos de lorca. pienso en una ducha y una cama. pienso en un líquido caliente inundándome por dentro, en algo dulce llenándome la boca, en cerrar los ojos y dormir y zambullirme en una piscina templada y azul. pienso en lo poco que me gusta gràcia y sus calles llenas de gente, en la risa de rosa y en lo hermoso de la película que hemos visto

(tres años sin ver la luz del sol. sam bell se entretiene con la talla de maquetas. un juguete en un mundo de juguete. recuerdos prefabricados y una vida que se repite hasta la saciedad. amplios bucles de tiempo y círculos concéntricos. pienso en el futuro que le estamos dejando a nuestros hijos. pienso en todas las preñadas, en todos los carritos de bebé, en todos los pañales sucios en las papeleras de los parques, en todas las batas recién lavadas secándose en los tendederos de la ciudad. pienso en la manifestación de madrid, en el máster que míriam comenzará el martes, en cómo se parece la cola en la caja del supermercado a la cola en la puerta del cine y otro millón de cosas que sólo me acaba importando a mí)

viernes 16 de octubre de 2009

minutos culturales. hace unos días —dos o tres, tampoco importa demasiado— descargué proyecto nocilla, la película de agustín fernández mallo en la que viste un poquito más su entretenida literatura de aeropuerto. es una puta basura, de esa clase de artefactos que provocan rubor y vergüenza ajena. eso sí, compraré el último libro de la serie, lo leeré y me acabará dando la risa

fernández mallo estará en el fnac de plaça catalunya, en barcelona, el próximo martes, a las siete y media de la tarde. desde aquí animo a todo el mundo a ir y partirle la boca. por listo

(en la mesa de la esquina, el universitario argentino con dos moleskines llenas de letra apretada y regular, diminuta, meticulosa. frases cortas, combinando dos colores, azul y negro. un culo frío de café con leche. suena algo de rock'n'roll de los cincuenta —flash cadillac & the continental kids— y me invade el optimismo. es la banda sonora de american graffiti, neones, batidos y tupés. mònica está en el wc. pienso en el tipo de las moleskines. pienso en bruce chatwin. me dan ganas de vomitar todas las cosas que pienso)

al descargar el correo electrónico esta mañana, las palabras de llllaura, amargura y confesión en un río helado. no he podido responder nada. multitud de mecanismos de defensa activándose al unísono, los recuerdos agolpándose en las sienes, todo ahí, como una bomba que estalla y estalla y no se cansa de estallar, comiéndose mi vida. los monstruos no viven en nosotros, no: nosotros somos los monstruos

jueves 15 de octubre de 2009

(todos los cachorros crecen, todos se acaban convirtiendo en el monstruo que vive debajo de tu cama, de la mía, dentro de tu corazón, en tu boca llena de mentiras)

esta tarde he estado con mònica. un millón de años sin vernos, sin tocarnos, y todavía sigue confiando en mí, como si no existiera la distancia. mònica y su cabello color ceniza. mònica y su abrigo rojo. mònica y sus uñas rojas. mònica y su bolso le coq sportif en perla y oro. mònica y sus vísceras enamoradas, da igual de quién, en qué dirección

una cerveza en la terraza del gaucho, un odioso bar de universitarios en cerdanyola. las pretensiones argentinas de los susodichos universitarios. las palabras de maradona en el último segundo de su vida. hace frío en la calle. hablamos. bueno, realmente es ella la que me cuenta. me gusta escucharla mientras dejo que pase la tarde. fuma, liando los cigarrillos con cuidado. apostaría a que el ritual es siempre el mismo, a que todos son idénticos. pienso en la chica de negro, la de las tetas grandes que estaba pagando en la barra cuando fui a pedir otra ronda más. su nuca rapada. sus labios finos. las monedas en su mano. el monólogo de mònica se queda en pausa mientras la cabeza se me llena de pájaros. es como caer de bruces en un bosque desnudo, nevado al atardecer, lejos, mucho, más aún

todo de color negro, del negro de los lobos, del negro de los monstruos y sus cachorros sonrientes

miércoles 14 de octubre de 2009

no quería escribirte y mira, te estoy escribiendo. te he leído en el blog y he pensado que por qué escribes estas cosas, como si fueras un enfermo terminal o un preso perpetuo. no lo entiendo. me disgusta. no te entiendo. es enfermizo. me da rabia que seas/escribas así

el correo electrónico después continúa por otros caminos mucho más privados, pero su inicio es deliciosamente demoledor. pienso en esas palabras mientras sigo sin demasiado interés el segundo capítulo de flashforward en cuatro. pienso en pocoyó, en que quizás debiera comportarme como él y descubrir el mundo de una manera positiva. pienso en pato, pienso en elly, pienso en pajaroto y loula. pienso en stephen fry y en las cosas mierdosas que tiene que hacer para llegar a final de mes. no, así no, F. hoy tiene que ser el primer día de tu vida de color de rosa y tu cabeza tiene que oler a lo que huelen las nubes, tolón, tolón

martes 13 de octubre de 2009

no tengo ni puta idea de francés, le digo al espejo. es más, no quiero tener ni puta idea de francés, repito. no tengo cara de enfado, no, sólo es cansancio, aburrimiento, pereza, desidia, lamparones y medallas en un uniforme gastado. en rigor, no tengo cara de nada. sólo soy otro viejo más al que sacan de paseo cuando todavía hace sol, alguien incapaz de orientarse en condiciones, siempre en plan de fuga, siempre harto, siempre dormido, siempre apagándose, siempre pensando más de la cuenta, siempre chocando contra todos los muros, siempre aceptándolo todo como un animal manso que alguien sacrificará un día de éstos en vete tú a saber qué mierda de fiesta, el horror, el horror

jueves 8 de octubre de 2009

viernes, sábado, domingo, lunes, martes, miércoles, jueves y etcétera. sólo soy feliz cuando consigo masturbarme, cuando todos los fantasmas me abandonan aunque sólo sea por un ratito que después quedará en nada. todos los días acaban siendo la misma sala de hospital

(aburrimiento, un espejo, una silla de ruedas, un tipo que se mira, se reconoce, se piensa y se recuerda, que se motiva con las pequeñas rutinas. la vida es una botella de suero, una sonda nasogástrica, un montón de pastillas de colores, la piel muerta y las ilusiones propias de un individuo de ochenta años que nunca ha trabajado con las manos)

(un sólo salto más y habrás llegado: mañana es viernes)

martes 6 de octubre de 2009

(una caja de cerillas diminuta, enciéndelas todas, ten cuidado con los dedos. la habitación más pequeña de la casa, intentando escapar de la música que ha estado sonando todo el día. puedo con mi vida porque es una vida de juguete, una cómoda maqueta donde todas las piezas están en su sitio, al alcance de la mano. me pregunto cómo sería todo si, en lugar de disneylandia —groenlandia, perú, tibet, japón, isla de pascua, selvas de borneo, cráteres de marte, anillos de saturno—, fuera el mundo real)

lunes 5 de octubre de 2009

un lunes que apenas se mueve, como un pez que salta de la pecera y boquea hasta morir en el suelo de la cocina. las horas lentas, el silencio, los trabajos cíclicos y pesados, piedras que empujar cuesta arriba una y otra vez. los primeros días de octubre son calurosos y sudo dentro de la cazadora abrochada. pálido y pesado, me masturbo al llegar a casa, bajo las persianas, preparo té, llamo por teléfono, comunica, llamo por teléfono, comunica, llamo por teléfono y vuelve a comunicar, fin de la partida

domingo 4 de octubre de 2009

una vitrina. detrás del cristal, dos pequeños cuencos llenos de caramelos. camino desnudo por la casa a oscuras. hace frío. cojo un sugus sin mirar el color y lo mastico. sugus azul es sugus de piña. sugus de piña pegándose en los dientes. sugus es felicidad cuando tienes cuatro años y cuando tienes treinta y nueve

me vuelvo descuidado. dejo el ordenador en reposo con diez navegadores en pestañas. pornografía. escritura. un diario que nadie lee. mis poemas. mi basura. mis mamadas. mis putas. soy vulnerable: cualquiera podría ver cómo soy de sucio, con las venas llenas de vergüenza y el corazón encharcado. mi equilibrio pequeñoburgués podría empezar a tambalearse pero no me importa. en el fondo, es como si estuviera deseando que todo se termine de una puta vez

(míriam llega a medianoche. huele a humo. voy a ducharme, dice sonriendo. borro el historial y apago el ordenador. hemos cenado en una crepería, nos hemos quedado en rubí, hemos hablado de las vacaciones, al final han venido juanpe y eli y el patata y noemí y ramón y la hermana de noemí y manolo y isa y míchel y un largo etcétera. crêpes y cervezas para todos. míriam está contenta, enciende el portátil, busca unos videos en youtube, los comentamos. a mí no me parecen falsos, digo. hablamos de ovnis y de vida extraterrestre pero tengo la cabeza muy lejos, mucho)

miércoles 30 de septiembre de 2009

animales enjaulados y un esfuerzo de contextualización. hace días que intento encontrarme aquí y allí, en cualquier sitio o de cualquier manera que signifique algo. no sirve nada de lo que tengo. no sirve un espejo porque sería demasiado fácil: los ojos cansados no engañan a nadie a estas alturas. tampoco engañan las arrugas, ni el abandono que significa estar sin afeitar, ni tan siquiera las canas o la camisa amarilla de cuadros que compré en sevilla. no sirven como no sirve un texto de goldhagen, unas palabras de luque, una pintura de rothko o de motherwell, una canción del último hype sin nombre o una mirada de mi chica favorita. un abanico de posibilidades que son jugadas sin valor, apuestas perdedoras con un trasfondo demasiado ruidoso. una papelera llena de esperanzas un minuto antes de que todo estalle y los zoólogos se queden sin respuestas

domingo 27 de septiembre de 2009

conectar todos los pedales en el orden correcto. igualar volúmenes de entrada y de salida. afinar como afinan las personas normales, si, la, re, sol, si, mi. pulsar el botón de grabar, tocar las guitarras, contar las vueltas, trazar una mínima estructura sobre esas dos notas concretas, ritmos, contrarritmos. repetir veinte veces el proceso. fumar lucky, beber cerveza, comer pollo, comer patatas, hablar de cine, hablar de gestalt, preparar café. el suelo del estudio está lleno de moscas muertas. domingo en casa de daniel, domingo de nubes y tortugas

sábado 26 de septiembre de 2009

anticristo, de lars von trier, es una puta basura, la clásica mierda para intelectuales, rica en referencias y vacía de contenido, lenta, elefantiásica y deforme, risible, pretenciosa. al salir del cine, una cerveza checa en el bar de la esquina me ayuda a dejar de odiar

(me ducho a oscuras, abro la ventana, me tapo con la manta finita verde, míriam dormita a mi lado, nos abrazamos. me gustaría soñar algo bonito)

jueves 24 de septiembre de 2009

tengo seis años y estudio en un colegio de madrid que ya no existe. sé leer y escribir perfectamente. recito de memoria ríos y reyes. en clase de trabajos manuales pego granos de arroz encima de una cartulina. jirafas y elefantes y palmeras con pegamento imedio y témpera de colores. vivimos en un doceavo piso y no tengo miedo a las alturas

tengo treinta y nueve años y trabajo en un estudio de diseño gráfico que es todo de madera por dentro. intento que nadie sepa qué pienso de las cosas, los cristales de mis gafas está rayados y sé que puedo pasarme horas inmóvil mirando por cualquier ventana. como ahora

miércoles 23 de septiembre de 2009

hoy he visto hafner's paradise, un documental de günter schwaiger, un viaje al infierno que habita la cabeza de paul hafner —criador de cerdos de dieciséis costillas, inventor de yogurteras, marido putero y teniente de la ss— en su retiro dorado en el paraíso español

(ante el espejo, hafner hace gimnasia, nada en la piscina, juega al ajedrez, levanta el brazo y cierra los ojos, sueña, se aburre, se cansa, se queja, lo niega todo, él no vio nada, canturrea deutschland über alles y coge el autobús. ante el espejo, hafner está solo)

martes 22 de septiembre de 2009

(como estar en una piscina en la que apenas haces pie, intentando respirar, a flote mínimamente, así son nuestros días, la vida que nos queda, aguantar las conversaciones de los demás, sus ruidos, su presencia pesada y venenosa, el corazón a trompicones en una eterna sala de espera)

domingo 20 de septiembre de 2009

duermo porque no me encuentro bien, como vacío. míriam, entretanto, vuelve de la sirena con un montón de cajitas de sushi y de sopa de pescado. míriam ha descubierto recientemente el poder de los congelados y ahora está como una niña, probándolo todo, decidiendo, ordenando una lista de preferencias que parece infinita. sonrío mientras me cuenta, abriendo expresivamente las manos. es imposible que pueda quererme tanto

duermo porque no me encuentro bien, como vacío. míriam, entretanto, vuelve de la calle con una bolsa gigante de plástico y dentro de la bolsa, unas vans negras, con detalles verdes, grises y blancos. tenían un diez por ciento de descuento, me dice. está entusiasmada. le ayudo a poner los cordones. como vienen dos pares, unos verdes y unos blancos, ella elige los blancos. son demasiado anchos para el diámetro de los agujeros. las he comprado en la tienda que está al lado de los italianos. conozco esa tienda: la dependienta es bajita y muy delgada, con un acento muy marcado, alguien con quien no me cuesta imaginar cerdadas. los italianos es un restaurante y enfrente hay una frutería. si tienes que salir otra vez, tráeme algo de fruta, por favor, le pido. sandía está bien, sí, de la que ya está cortada

duermo porque no me encuentro bien, como vacío. enciendo la tele y pongo un bucle de noticias. veinticuatro horas de noticias. hablamos de un naufragio frente a la costa de marruecos y un número de muertos aún por concretar. hablamos de una joven prostituta atropellada en la jonquera. hablamos de leo messi. hablamos de fèlix millet. hablamos de cosas que no me importan en absoluto. míriam, entretanto, regresa con una bolsa de papel kraft. en la bolsa está impreso el logotipo de mango. he ido al centro comercial y he aprovechado para comprar dos pantalones, unos grises y otros negros. me siento mejor, sí, gracias. supongo que sólo necesitaba descansar un rato y la fruta me ha sentado bien. tendrías que ir al médico, me dice. sí, a veces creo que sí, respondo. el suelo alrededor del cubo de la basura está lleno de hormigas muertas. te gustaría comer sushi?

sábado 19 de septiembre de 2009

(rafa espera en el comedor mientras salgo de la ducha. kadri está resfriada. rafa me enseña fotos de la boda de ana barluenga. las cámaras digitales son el peor invento del mundo, una enciclopedia de los recuerdos de los demás. ana está vestida de blanco. ana está embarazada de tres meses. ana es comadrona. todo el mundo en esa boda parece estar pasándoselo bien. la gente vive las bodas con intensidad, no sólo en el momento del jamón. kadri sonríe. kadri, que está resfriada, es un mueble de ikea que sonríe)

(rafa me dio el teléfono de ana. es diferente al que yo tengo, así que borré el de la memoria del móvil. tampoco apunté el nuevo. sólo tengo que buscarlo en la bandeja de entrada del gmail, pensé. las cosas se quedan allí quietas, esperándome, como putas trampas para osos. llámala, me dijo. sí, lo haré cuando llegue a casa por la noche, respondí. fue simplemente una exageración)

a means to an end. escucho joy division. la batería pesada y lenta de esa canción me estremece. es sábado. no consigo enfocar un sólo pensamiento que no sea un muro derrumbándose. creo que no quiero estar aquí

miércoles 16 de septiembre de 2009

ese tipo de cosas siempre está ahí, como un millón de fantasmas que te seguirán arañando la espalda muchos años después de. puedes cambiarte de ropa, dejarte bigote, afeitarte la cabeza, empezar de cero en una ciudad diferente, exactamente como decía el marica de kavafis. puedes intentar olvidar las cosas que te emocionaban cuando tenías dieciséis años y sólo querías follarte a todas las chicas que iban a tu clase y a casi todas las madres de tus amigos. puedes hacer lo que te salga de la polla porque de esta trampa no se escapa nadie, no. o no ahora

pedro enciende la moto y el animal ruge. es temprano y tiene los dedos llenos de grasa. su imagen se desvanece en la memoria. puedo recordar que fumábamos porros en el rompeolas y que hacía un frío atroz al volver a casa. olor de cuero húmedo por las curvas del cementerio. puedo recordar a su odiosa novia y a todos sus cuñados, unos mierdas. puedo recordar a su hermana ciega. la hermana ciega de pedro vendía cupones. fantaseaba con ella y con su boca. follar con una ciega debe ser como follar con un animal que te estará esperando siempre, sin saber que realmente no estás. te tocaría, te acariciaría, te comería la polla como si tú no fueras la persona más fea del mundo. los ciegos son las personas más tristes cuando tienes dieciséis años, como ahora

todos mis amigos son chicos de buena familia, de colegio de pago. chicos que se peinan con la raya al lado, sacan buenas notas y se esmeran en hacer buena letra. chicos odiosos que lo entienden todo a la primera. el tiempo hará de ellos unos ciudadanos ejemplares, gente que cree en las leyes del mundo. la gran mayoría de veces no sé qué pinto allí. no hablo su idioma, no nos interesan las mismas cosas, apenas confío en un par de ellos. confiar cosas mínimas, claro. todavía no lo sé, pero con el tiempo tendré que redefinir la amistad como concepto. ahora sólo corremos detrás de la pelota y nos observamos, estudiándonos como cachorros saltando al mismo tiempo: yo quiero ser como ese chico de allí, el de los pantalones de peto y las top ten en los pies

(el chico de allí, el de los pantalones de peto y las top ten en los pies, morirá años después de un infarto. morirte de un infarto con menos de treinta años es algo que no suele entrar en las estadísticas. es algo que desafía la lógica. la gente especula con la farlopa que te podía caber en la nariz los viernes por la noche. la gente especula con un millón de cosas. a la gente le encanta especular. no importa, porque xavi está pudriéndose y su novia le llora lágrimas de oro. a veces veo a su hermano y nos saludamos cortéstemente. a veces veo a su madre y sólo sé que nunca querría follar con ella. a veces veo a su exnovia y sólo tengo ganas de vomitar. su padre es director de banco)

los recuerdos vienen, se llaman los unos a los otros como cazadores ante una presa fácil. soy una presa fácil de los recuerdos. soy una presa fácil de casi cualquier cosa que me aleje de la realidad. pedro arranca la moto. los pantalones demasiado ajustados y llenos de grasa. no me gusta pedro, o no físicamente. su novia nunca sonríe. los imagino follando. pedro no es mi amigo, ni lo era antes ni lo es ahora. pedro es de esas personas que han desaparecido del mapa. no tengo ni puta idea de dónde estará. tampoco me importa. me conformo con sobrevivir y para eso no necesito a pedro. hace casi veinte años de pedro

para sobrevivir tengo suficiente con algo de alcohol. el alcohol se mezcla con el amor y se convierte en algo pegajoso en los dedos. no puedo escapar de lo que soy. en el bar, josep juega en la tragaperras mientras el barça intenta vencer el cerrojo que mourinho ha tendido en la segunda parte. pienso en cómo es acariciar su nuca, su cabeza rapada. pienso en sus manos grandes y en cómo mueve las caderas buscando un equilibrio inexistente, porque el equilibrio no existe cuando estás borracho. pienso en la gente que conozco desde hace un millón de años y sólo siento una profunda lejanía. a mi lado, míriam y javi y oriol. el final del partido está cerca y nada me une a nada porque no hay nada en el centro del campo, todos encerrados atrás, atrás

lunes 14 de septiembre de 2009

por no necesitar contacto físico, por no desear explotar, porque nada fuera una triste canción de amor, por saber esperar la vida entera, por tener reacciones normales, por, por, por, aquí y allá

(la sala está a oscuras y míriam bebe del tanque de cocacola que hemos comprado para los dos. una piruleta con forma de corazón. wikus van de merwe le habla a la cámara, sonríe, me gusta su chaleco, su corbata, su pulcritud de burócrata empeñado en que las cosas salgan bien. los primeros minutos de district 9 son incómodos. los falsos documentales son incómodos. me tapo la boca, cierro los ojos, algo me apreta el corazón. la ficción se difumina y lo que vemos en pantalla está sucediendo en ese mismo instante en mil sitios a la vez, aquí y ahora. la realidad es otro espectáculo televisado más y que ignoramos cambiando de canal)

(curvas cada vez más acentuadas. la paz del espíritu es la línea plana, la ausencia casi total de emociones que la perturben. ningún estímulo, ninguna pasión, otra máquina más, otro día más, domingo en el cine)

domingo 13 de septiembre de 2009

sábado 12 de septiembre de 2009

me veo a mí mismo cada vez más rápido, acelerándome. dentro de media hora estaré cenando/emborrachándome con mis amigos. tengo la sensación de desastre esta noche. sensación de holocausto. daría lo que fuera por un abrazo, por explotar antes de tiempo, porque nada fuera una canción de amor obligado, por saber esperar una vida más, por tener reacciones normales, por, por, por

(luces de colores sobre la sórdida españa tardofranquista. el cuerpo de urtain se desploma sobre la lona. es una pelea perdida de antemano: la democracia no necesitará de sus excesos pero él todavía no es consciente de ello. el último acto, cuatro días antes de la inauguración de las olimpiadas. mil novecientos noventa y dos y españa se redime ante el mundo. el cuerpo de josé manuel ibar aspiazu revienta contra la acera. hablamos de suicidio. hablamos de imágenes fáciles de encontrar en internet. hablamos de la última caída, del último aliento, del olvido del juguete que ya nadie quiere)

como un eco, qué he hecho yo para que todo lo que hago sea tan sucio?

viernes 11 de septiembre de 2009

aquí cerca hay un bar que está bien, así tranquilo, dice rosa. tomo nota mentalmente de que rosa y yo no tenemos los mismos gustos, porque el bar es una puta mierda aséptica, con mantelitos en las mesas, penumbra a la luz de velas encendidas y camareros franceses y argentinos. imagino a rosa meando en el bar de paco y no puedo evitar sonreír. porque sonríes?, pregunta míriam. estaba escuchando esta conversación, respondo. en la mesa de atrás, cuatro veinteañeras hablan de trabajo. no hay nada especialmente gracioso en lo que dicen, pero sirve como una respuesta estúpida a una pregunta incómoda, porque casi siempre que sonrío es por cosas que me están pasando en la cabeza y que tienen una traducción compleja o inexistente

nunca antes he estado en el romea, de hecho, voy muy poco al teatro. pese a ello, el carácter provinciano de una ciudad como barcelona hace que sea fácil encontrar gente conocida. no hablamos de famosos, que alguno hay, sino de gente anónima que para mí sí tiene significado, como ese tipo bajito y calvo que siempre está en los sitios, en todos los sitios, el de las gafas modernas. o montse, que está igual a la última vez que la vi, en la estación de clot-aragó

(ahora montse no me besará porque está acompañada de un chico con unas nike rojas y un chándal gris. por eso y porque han pasado mil años. por eso nos miramos y no decimos nada porque no hay nada que decir. la vuelvo a mirar varias veces más en los diez minutos que faltan hasta que empieza la función. ambos en la fila catorce, ambos en el lado del pasillo. puta mierda. es increíble la cantidad de cosas que soy incapaz de olvidar: la cabeza como un desguace a medianoche)

urtain, el último trabajo de animalario, es sencillamente fascinante. qué he hecho yo para que todo lo que hago sea tan sucio?, se pregunta un roto josé manuel ibar en el ring que hace las veces de escenario. sus palabras me encogen el corazón, me dejan sin palabras. ven, acércate, te voy a enseñar cómo funcionan los juguetes rotos, te voy a enseñar el despiece del carnicero, el trabajo del matarife, te voy a

viernes como domingo porque hoy es festivo. mañana sábado y después, otra vez domingo. impresionante sucesión de días y de ruidos

martes 8 de septiembre de 2009

cóbrate lo que te debo, paco, y ponme una cocacola de lata. ciclistas en la televisión a las cinco de la tarde, la calle sin apenas sombra donde esconderse y la cabeza a punto de estallar. una chica pálida con un carrito de niño. una chica de negro abriendo el estudio de logopedia. el chino que siempre se ríe y su hijo en el bazar oriental. adolescentes con shorts y sobrepeso que fuman y gritan. pienso en gauss. pienso en una campana de cristal donde nada puede pasarme. pienso en el centro mismo de una predicción matemática. pienso en

un refugio, un sitio perfecto donde poder aprender a respirar. una mierda de martes, debatiéndome entre la comodidad de vivir en la cara afortunada del capitalismo —un buen trabajo, un buen sueldo, algo de dinero en el bolsillo, un techo y un plato con el que— y ver cómo cada día que pasa siento más asco por todo y por todos, como si mi corazón fuera una semilla que se arruga, miedosa y sin futuro

hablar, hablar, hablar. el dolor en la cabeza se concentra en la incapacidad de pensar, de comunicarme. como un vaso vacío que está esperando que alguien abra la lata para darle un significado. la fe en dios, el sacrificio que todos estamos dispuestos a hacer

ratoneras, hablábamos de eso. a veces viene alba y me abraza. siento como la polla se me pone ridículamente dura con el contacto de su vientre. me aparto y invento cualquier excusa para irme, como queriendo empezar de nuevo en otro lugar, esperando siempre que ella no se haya dado cuenta de lo triste que soy. mis amigos piensan que ella y yo follamos. mis amigos se equivocan al predecir mis movimientos, trazan líneas y unen puntos, dibujando constelaciones equivocadas porque soy un animal muerto, incapaz, alguien tan mitificado como una osa mayor

míriam. hoy no nos veremos porque ella tiene trabajo pendiente y a mí me apetece mucho más ver el partido de baloncesto y cenar temprano y no hacer nada que vernos, es así de triste por mi parte. mañana quizás sea diferente, pero hoy sólo necesito estar a cuatro mil kilómetros de la costa más cercana, en medio del mar, sin luces que me orienten

escribiendo con las manos mojadas, pensando en un momento de felicidad a las cinco de la tarde, cuando paco sacude fuerte el trapo gris sobre la mesa que está vacía, como queriendo ahuyentar algo que no existe, el nacimiento de una estrella o algo así de lejano, las hojas de los tilos que se queman lentamente, otoño en unos días

viernes 4 de septiembre de 2009

(salimos, cenamos pizza, vamos al cine, dormimos juntos, despertamos, reímos, gruñimos, nos duchamos, hacemos la compra. ella no se da cuenta de que llevo un disfraz)

(salimos, vamos al cine, cenamos pizza, dormimos juntos, despertamos, reímos, gruñimos, nos duchamos, hacemos la compra. ella apenas necesita mi piel)

las cien diferencias, pienso en ellas y las escribo con sunn o))) en el itunes. me gustan sunn o))). he bajado monoliths & dimensions y lo escucharé con más calma dentro de unos días, cuando vuelva a estar solo otra vez. también he descargado more, de double dagger. grandes esperanzas depositadas en ellos. es viernes y una mujer llora en televisión. sus hijos asisten a la escena. estamos hablando de sacrificios humanos, otra vez te están arrancando el corazón

jueves 3 de septiembre de 2009

miércoles 2 de septiembre de 2009

amanece cada vez más tarde y dentro de poco será noche cerrada cuando suene el despertador. duermo en sábanas que siento sucias y que no quiero cambiar porque así me obligo a ducharme cada mañana, cada tarde, cada noche. mierdas en la televisión hasta que se me cierran los ojos. un mensaje de míriam queriéndome mucho. un dolor rápido en el corazón, un puñetazo imaginario en el colchón, otra rubia tonta que quiere morir asesinada en harper's island

tiene el pulso húmedo, lento y resbaladizo, el vientre tenso, el bazo frío y las defensas bajas. las palabras de pablo, mi acupuntor coreano, suenan a fin del mundo. yo me encuentro bien, respondo. tiene defensas bajas, repite él. siempre me llama de usted. tengo la sensación de no estar allí, de haberme caído hacia el techo y no haber dejado de caer hasta sentirme una luna más en saturno. él es inmune a mis palabras y sus agujas hoy no me hacen daño. por eso duermo y, al despertar, recuerdo a bill stewart

la casa de al lado, la que está llena de rusos. una chica pela patatas y pela cebollas en el patio. suena el teléfono móvil y descuelga sin ganas. a su lado, un hombre de un millón de años se mira el reloj, uno de esos de esfera dorada y cuero negro. pienso en ese hombre. un ruso tan viejo como el mundo que ha elegido este pueblo de mierda para morir. quizás es el padre de la chica que pela patatas. quizás es el abuelo. quizás es un antepasado lejano que dormitaba en siberia hasta que alguien lo trajo aquí, para que se pudriera lentamente al sol del mediodía

al sol del mediodía o a la humedad del aire, la misma que te quita las ganas de vivir y te convierte en un charco pegajoso. suena música de jazz, de ese jazz bailongo y mierdoso que sólo puede gustarle a los profesores universitarios y gente así de atroz. tecleo bill stewart en el google. dispongo de información suplementaria: es periodista y la guarda nacional nicaragüense lo mató en mil novecientos setenta y nueve. no hay día en que no recuerde esas imágenes. alguien en el suelo, un soldado apuntándole, un disparo y un cuerpo que se agita al morir, la política exterior norteamericana hecha añicos por un soldado de dieciocho años que llorará en el juicio y un periodista con nombre de batería de jazz que no hablaba español. es fácil encontrar esas imágenes en internet, pero no son nada si las comparamos con las decapitaciones en nombre de alá

hablamos de pandemia, de gripe, de tamiflú. hablamos de donald rumsfeld y de mary poppins. hablamos del olor que entra por la ventana abierta, un olor a carne quemada en forma de amigable barbacoa: nuestros vecinos rusos —un millón de ellos y todos siempre diferentes— están preparando la comida. el viejo dormita en el rincón opuesto a la escena anteriormente descrita. se presume el movimiento. se presume al viejo andando, aunque sea lentamente, entre la neblina de pollo y cerdo y brasas. todavía quedan varias semanas para el frío, me digo, y muchas más hasta el invierno. veo con claridad el fantasma de una ciudad soviética perdida en mitad de la nada, con las paredes llenas de metales pesados y radioactividad. imagino al viejo allí, mirando su reloj de pulsera sin querer saber la hora, esperando un suceso, una señal cualquiera, una luz en el cielo cargada de rabia para poder morir tranquilo. en lugar de eso, ripollet. deberías saber lo que eso significa

tiene las defensas bajas, repite pablo, mi acupuntor coreano. se me cierran los ojos mientras él clava las agujas. los brazos me pesan y me arrastran al fondo del mar. hoy ha empezado la rutina en todas las direcciones posibles

martes 1 de septiembre de 2009

ratonera: perteneciente o relativo a los ratones, trampa en la que se cazan los mismos, agujero que hace el animal en paredes y arcas y nasas para entrar y salir por él, madriguera, trampa o engaño urdidos con el fin de coger a alguien

lunes 31 de agosto de 2009

fin de las vacaciones. los días se transforman en un laberinto cada vez más pequeño, un juego de espejos en el que aparentemente no hay salida: mañana es martes, mañana empieza todo una vez más. emocionante: los dedos llenos de polvo, luz y tranquilidad

jueves 27 de agosto de 2009

los últimos días de vacaciones, sin la rutina del trabajo, se ablandan en mañanas perezosas, libros aburridos, películas que defraudan, conversaciones rotas y recuerdos brillantes como una segunda piel. me afeito, pierdo el tiempo, busco pequeños detalles que, en el fondo, no significan nada

lunes 24 de agosto de 2009

floto boca abajo en la piscina. tengo los ojos cerrados y pienso en el fin del mundo. no respiro, me sumerjo. en unos minutos estaré en la hierba, secándome en la sombra. el futuro de la especie humana, el vuelo de las libélulas doradas al sol

lunes 10 de agosto de 2009

hiervo patatas, hiervo arroz, bajo las persianas y cambio la bombilla de esa lámpara pequeña por otra que tiene más potencia. el hilo de wolframio me llena los ojos de fantasmas durante un instante que se estira y estira. apago la luz, el día, todo eso

viernes 31 de julio de 2009

con desgana y vomitando, el último viernes de julio. no me acostumbro, no me acostumbro. en condiciones normales, la bomba de ayer me hubiera hecho dar saltitos de alegría, pero no: hoy empiezo las vacaciones y tengo la sensación de estar más vacío que nunca




























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































después, después, más tarde, nunca, así

jueves 23 de julio de 2009

jueves asfixiante, betty ha muerto a mediodía, punto final

miércoles 22 de julio de 2009

ser perfecto es poder mirar a tus amigos a los ojos y saber que no les has fallado. quiero que cada uno de vosotros ponga a los demás en su corazón para siempre. podéis vivir ese momento con la mirada limpia, con amor y alegría en el corazón? si podéis hacerlo, entonces sois perfectos

(las palabras del entrenador gaynes en friday night lights, de peter berg)

betty vuelve a estar en casa, betty vomita todo lo que come, las lavadoras no dan a basto con todo lo que betty llega a vomitar. pese a ello, está mejor, está contenta, carraspea, sonríe y me tira la pelota para que juguemos. y jugamos hasta que se agota, hasta que tose, hasta que se queda quieta y se desploma de cansancio. betty es mansa y caprichosa, se toma las medicinas cuando le sale de los cojones, mueve la cola cuando abro la puerta, se me tira encima si no está cansada, hundo mis manos en su pellejo caliente y le beso la barbilla, así un día tras otro, una vez tras otra. los tiempos se repiten, los espacios se repiten, todo se repite, hasta los miércoles se repiten

martes 21 de julio de 2009

una cama, una sábana, una almohada, un cojín, un pantalón de pijama, una televisión encendida, una ventana abierta, una luz apagada, un ventilador al mínimo, irte a llorar en el hombro de cualquiera

justicia cósmica. por toda una mañana sin apenas trabajo, el castigo divino de la bandeja de entrada del outlook prometiéndome el infierno hasta el viernes. quince proyectos en marcha, quince frentes diferentes, guerra de trincheras y gas mostaza, el ambiente irrespirable, la sensación de acabar sucio por dentro cada vez que

dormir mucho rato. pensar en satélites. los cuarenta años de la conquista de la luna abren un sinfín de posibilidades a la especulación. falsear la realidad: el triángulo de las bermudas que puedes dibujar entre la muerte de un miliciano en cerro muriano inmortalizada por robert capa, la historia del imaginario paso de enric marco por flossenbürg, los pasos del hombre sobre la luna. añade un cuarto vértice, la muerte de michael jackson ocupando nuestro corazón con forma de televisión. añade un quinto, dictadura, transición y democracia en el estado español. geometría de las realidades improbables, agujeros y polígonos

la peor elección. elijo la resaca del sábado para dejar de tomar todas mis pastillas. he podido elegir un montón de momentos pero elijo ése. hay que ser valiente, porque los últimos coletazos del alcohol se juntan con los primeros dolores en las tripas por la ausencia del antiinflamatorio. la mejor elección, sobrevivir a cualquier precio. alegría, acción y reacción. caminar sobre una nube de algodón caliente mientras llovizna

la tarde es ceniza. con juank bebemos vino y limonada en el bar de paco. tintos de verano, una pizarra y un sol pintado con tiza. dentro, el gordo de la máquina tragaperras, el chico de la camiseta de renault y el tipo de los diez cubatas diarios. sin luz apenas, a pie de barra, su conversación se fosiliza a las nueve de la noche. estoy, definitivamente, en desventaja

lunes 20 de julio de 2009

doscientas setenta y dos maneras de morir ahogado, doscientas setenta y dos maneras de vivir para siempre. S y yo hemos comido juntos, algo que realmente puede hacer bonito hasta el día más mierda

(porque cualquiera sabe que no hay un lunes que no sea lodo, que caminar con los pies llenos de barro es agotador, que la ropa mojada te acaba enfermando si no se seca nunca, que el sol no sale jamás en esta península dejada de la mano de dios, que aquí los personajes de las series de televisión mueren todos en el primer capítulo, que si el río se desborda te llevará por delante, que tú nunca serás el ahogado más bello del mundo por mucho que garcía márquez y el realismo mágico)

por eso, doscientos setenta y dos equivale a infinito si lo miras a los ojos

domingo 19 de julio de 2009

el borovnice, licor de arándanos típico esloveno, condiciona todo el fin de semana. míriam sale con sus amigos y yo elijo quedarme en casa, con la confortable seguridad de tener un wc a menos de diez metros. en el trenta-tres, un documental sobre can tunis que me hace vomitar. después, dos mil uno, una odisea en el espacio. ontología en fotogramas y bostezos para acabar de fundir la noche del sábado. míriam llega a las seis de la mañana, me abraza y se ducha. yo sigo durmiendo hasta las nueve. he soñado con edificios abandonados o algo así

(me muevo por la casa a oscuras, tan sólo la luz de la televisión encendida y la del portátil. con el móvil sin batería, la sensación de aislamiento es mayor aún)

sábado 18 de julio de 2009

los borrachos no tienen memoria. el recuerdo de la noche de ayer se difumina hasta desaparecer por completo. viernes en el bar de siempre, hoy borovnice, licor típico esloveno

(los borrachos no tienen aparato digestivo, no tienen piel, sólo tienen un corazón triste y gordo que lloriquea todo el tiempo)

puta mierda, todas las cervezas del mundo. hoy tenía ganas de cocerme, de ser un animal, de dejar todos los sentimientos en un agujero

viernes 17 de julio de 2009

grises, golondrinas grises y muertas cayendo sobre mí, lentamente, como una lluvia pesada que me asusta. despierto con un grito y no me atrevo a moverme. busco el teléfono y son las tres y cuarenta y ocho. enciendo la televisión, cambio rápidamente de canal y la vuelvo a apagar. es imposible dormir con la cabeza llena de betty

jueves 16 de julio de 2009

(como una mano que apreta con fuerza el corazón, la ausencia de las personas que amamos, la ventana abierta, las palabras que dejan de tener sentido, las migas de pan que conducen directamente al centro del laberinto)

hay que ingresarla, dice el veterinario. es joven, no mira a los ojos, le suda la frente, sabe mucho, habla por los codos. hay que ingresarla, repite. betty jadea, le acaricio la nuca, me lame la muñeca, me mira con sus ojos redondos. puede ser una semana, quizás menos, quizás más, medicación intravenosa, ecografías, todo eso. todo eso como una mano que apreta con fuerza el corazón, como un año sin luz

miércoles 15 de julio de 2009

he comido ensalada y había hojas de color morado y trozos casi dulces de tomate. verdura de bolsa de supermercado, preparada y lista para comer. naturaleza y vida a sana a ochenta céntimos de euro

también un trozo de carne del que he cortado la mitad en pedacitos para dárselo a betty. ella no ha dormido nada esta noche, ahogándose y moqueando. el calor la aplasta a ella también

después ha llamado raquel. su relación con david se ha ido deteriorando hasta el punto de ser dos completos extraños en la misma cama. intento imaginar cómo es su intimidad, cómo son sus silencios. la última imagen que tengo de ella es del día de su boda, vestida de novia

la cabeza vacía y la memoria. no recuerdo nada de lo que he hecho esta mañana. soy incapaz de. las horas me pesan como plomo en la nuca. por el contrario, sí recuerdo lo mucho que me da por el culo la música africana y el calor al abrir la puerta del estudio, cuando todas las ventanas están cerradas y las persianas bajadas porque, en verano, siempre soy el primero el llegar. pienso en búnkers, en fosas comunes. pienso en lo que vale la vida en el fondo de un pozo

(si buceo tengo más imágenes de raquel, pero la que más me gusta es la de su sexo depilado, una imagen táctil preciosa que casi se ha convertido en lo único que puedo retener de ella)

martes 14 de julio de 2009

(cómo era el cuento? simplificando, que el leñador mataba al lobo y salvaba a caperucita. walter intenta encontrar ese leñador dentro de sí mismo, pero el bosque le supone una amenaza constante: animales vigilándose, acechándose los unos a los otros, el débil se come al fuerte, la trampa perfecta, el canto de los pájaros que se esconden allí donde nadie puede vernos. de fondo, el ruido de las máquinas y el odio al monstruo que necesita ser perdonado)

desde hace varios días mi trabajo se reduce a copiar, pegar y dar formato a textos con los que no tengo ninguna implicación. el tiempo se vuelve más lento de lo normal y ocho horas duran, por ejemplo, doce años de cárcel

lunes 13 de julio de 2009

betty no mejora, o no lo hace tan rápido como otras veces. pastillas, veterinario, análisis de sangre, alergias, hígado, defensas, resfriados. se ahoga y vomita por las noches. he dormido en el sofá para estar más cerca de ella. siento que puedo calmarla así, acariciándola en penumbra. hoy ha sido uno de los lunes más largos de mi vida

(la banda sonora de bubble, de steven soderbergh, es de robert pollard, cerebro y demás vísceras de guided by voices. guitarra acústica y una sucesión de acordes inquietante, decididamente incómoda, en la que ninguno parece estar en relación con el que le precede. una suerte de realidad fragmentada, caleidoscópica, exactamente lo contrario de lo que nos cuentan las imágenes: una línea que cruza el cielo, equilibristas, inercia y aburrimiento)

domingo 12 de julio de 2009

(vuelve a hacer calor un calor asfixiante. domingo para estar perdido, para repetir la melodía una y otra vez, para dormir en el tren de vuelta a casa, para disfrutar de la espiral de sonido y reír mucho pensando en)

12072009

sábado 11 de julio de 2009

el cóctel de medicinas que toma betty sabe vagamente a naranja, así se relame un poco y no resulta tan asqueroso ni tan traumático. hoy es el primer sábado en muchos sábados que duermo en mi cama y se me hace extraño. necesito dormir solo, aunque lo que realmente necesito es estar anestesiado y escribir no me ayuda a ello, la verdad

(vimos bubble, de steven soderbergh, antes de comer. es una película desoladora. kyle y rose y martha en la fábrica de muñecas, sin nada más que toda esa mierda el resto de sus vidas)

viernes 10 de julio de 2009

(las horas, de stephen daldry, es una película horrible, de las que te joden el día. su banda sonora me produce un efecto similar. así las cosas, es cuestión de minutos que se me gire la cabeza y todo haga pum, mientras me ahogo en un río con los bolsillos llenos de piedras, como la loca ésa de virginia woolf)

un viernes de otoño en un viernes de verano. hoy rafa me ha dicho que, aunque no es todavía oficial, ana barluenga se casa dentro de quince días en brasil. una sensación extraña en la boca del estómago

(llovizna, suena michael nyman, cuarenta y ocho minutos para largarme de aquí)

jueves 9 de julio de 2009

llueve a ratos, llovizna durante casi todo el día, el aire fresco, la voz apenas audible, la línea de meta cada vez más lejos. betty está de nuevo resfriada. de nuevo antibióticos, rutinas precisas y pastillas blancas. le he comprado un hueso lila para que no esté triste. me he comprado un hueso lila para ser digno de su amor perruno

he visto a begoña en el centro, en la puerta de el corte inglés. aitana está cada vez más grande y más seria. una chiquilla preciosa de un año y medio castigándome con su indiferencia. apenas un minuto, de todas maneras, porque begoña ha quedado con typh y yo ya estaba de regreso. un abrazo en la esquina de comtal con portal de l'àngel y tren con destino terrassa. llevo la vida por las rodillas y ella tiene las uñas de los pies pintadas de negro

(un neón sin cosas bonitas, cansancio, culos, tetas y su puta madre. en el tren hay una chica con una perrita negra, juego con ella, me lame las manos, no, déjala, no me molesta. sigo pensando en pablo y maría. intenté comprar el libro pero no lo encontré en las tres o cuatro grandes librerías donde miré. un montón de títulos del mismo autor pero ninguno es el que busco. ahora viene cuando me encuentro desorientado, como si necesitase esa pieza para poder entender qué no funciona dentro de mi cabeza)

miércoles 8 de julio de 2009

en cualquier dirección tienes un acantilado con su mar, su viento y su pésima poesía adolescente. caminar es buscar la ruina con los brazos abiertos. tardarás más, tardarás menos, pero la certeza de que todo se acaba está ahí, como un espejo que siempre dice la verdad

(hoy he vuelto a ver la flaqueza del bolchevique, de manuel martín cuenca. hoy he vuelto a leer shortcomings, de adrian tomine. he vuelto a coger un autobús, a trabajar ocho horas, a comer manzanas, a emocionarme con la historia de maría y pablo. la única manera de no despeñarme es ésa, es repetir actos hasta la saciedad. el riesgo es mínimo si ando siempre sobre mis pasos)

(emocionarme hasta quedarme sin corazón, sin palabras que decir, sin amor que darle a nadie)

many ydalum, de canadian pharmacy, ofreciéndome un descuento del ochenta por ciento en la compra de viagra, cialis, levitra, tamiflú, viagra soft y cialis soft

terrell langston, diplomas de lo que quiera. sólo tengo que llamar a un número de teléfono y dejarle mis datos a un contestador. ellos se pondrán en contacto conmigo a la mayor brevedad posible

araceli mcgowan, relojes para dar una imagen elegante y sofisticada. sólo debo pinchar en el enlace para ver una amplia selección que satisfará todas mis expectativas

avelina schuepfer, lo mismo que many ydalum, pero avisándome de que tengo todos los virus del mundo por la puta oficina. many sólo me daba la oportunidad de trabajar una hora más, algo que, sin duda, mi cabeza necesita más que cualquier otra cosa en la vida

las máquinas están vivas y generan estas mierdas, spam acumulándose en la bandeja de entrada. spam acumulándose en mi vida, personas que no existen insistiendo en hacerse una foto conmigo, un café, una cama, un ratito de felicidad. personas que sí existen a quienes no dejo acercarse por temor a perder algo que no sé bien qué coño es. un nudo hecho de lápiz blando sobre el dorso de la nómina de junio. me pican los ojos por el sueño. betty ha vomitado dos mil veces esta noche y esta tarde la bata verde del veterinario para iluminarme las manos

(aire fresco y gris, cualquier cosa para respirar)

martes 7 de julio de 2009

en la escena final de la flaqueza del bolchevique, de manuel martín cuenca, pablo pierde la mirada en el muro de la celda y allí encuentra el momento mágico en el que maría emerge de la piscina. la felicidad vuelve a abrazarle aunque sea por un instante, aunque la pared sea infinita

(paredes. en mi celda no está maría pero sí hay un millón de recuerdos vinculados a una felicidad íntima, algo que no puedo, ni quiero, verbalizar. sólo sé que me acerco a pablo y mi mundo también se tambalea. una llamada de teléfono de S)

(puedo tenerlo todo y elijo no tener nada. puedo, no puedo nada. qué me hace buscar cobijo en otra piel, otro corazón? la necesidad enfermiza de ternura, de dormir para siempre el perro rabioso del sexo. jugar siempre con la víscera equivocada)

lunes 6 de julio de 2009

(en el tren de vuelta a casa me he sentado junto a una vieja. sobre sus piernas, una carpeta con el logotipo impreso de la fundación tripartita para la formación en el empleo. las uñas de sus pies están pintadas de plateado, lleva unas sandalias altas de color blanco y unos pantalones bombachos de raso violeta. entre arc de triomf y sant andreu arenal recibe una llamada y discute con su interlocutor. ella cuelga tras llamarle bocas tres veces. después saca del bolso unas gafas de sol enormes y cierra los ojos. es entonces que pienso en meterle la polla en la boca y siento que todo el mundo me está mirando, de tan sucio que me siento. después viene lo de las manzanas, como una manera de querer limpiarme por dentro, por todo)

(de vuelta a casa he comprado manzanas, cuatro manzanas verde amarillento, pesadas y jugosas. un euro con cuarenta y siete céntimos de manzanas, algo más de un kilo. el dependiente insiste en que él mismo ha recogido los plátanos del árbol esta mañana, de frescos que están, húmedos y fríos de la cámara frigorífica. después he llamado a míriam mientras subía pesadamente la calle padró)

(ménage à trois es un bar pequeñito en la calle d'en bot. es irónico que begoña y yo estemos allí, cocacola y heineken, cuatro meses después de la última vez que nos vimos. el nombre del sitio es odioso. apenas hablamos. ella tiene trece pulseras de cristal negro en su muñeca derecha y un anillo de resina negra en el dedo corazón de su mano izquierda. en la mesa de al lado, unas chicas juegan con un macbook. los iconos en el escritorio son demasiado grandes como para resultar cómodos. hoy hemos llegado al fin del mundo)

domingo 5 de julio de 2009

(la felicidad se extiende hasta el centro comercial en el que haremos la compra. el eroski no parece el infierno aunque lo sea. en todo caso, es un infierno amplio y luminoso, lleno de criaturas sanas y sonrientes. míriam compra rooibos de dos sabores diferentes —naranja kalahari y menta verde— en el tea shop y un montón de tupperwares en la casa. también un miniexprimidor de limones que parece de juguete. miro camisas y a todas les encuentro pegas. lo mejor del día es la sensación de anonimato que uno tiene allí, arrastrando un carro metálico lleno hasta arriba de cosas que acabará cagando)

(sábado de rebajas. compro camisetas en el h&m de la entrada de las ramblas. jules dobla la ropa con cuidado después de leer sus códigos de barras. lo hace lentamente, con dedicación. jules es supermarica, tiene labio leporino y anillo de casado. por un momento, mi felicidad no tiene límites. estoy en paz conmigo mismo allí, frente a jules, que sonríe mientras me tiende los quince céntimos del cambio y un ticket que no quiero para nada)

sábado 4 de julio de 2009

(niños blancos y asquerosos que querrán ser poetas a los dieciocho años, playas negras, libros tristes, recorrido asfaltado con palabras comunes y absenta para mitificar los límites. niños blandos a los que dejar secarse al sol, en la cima misma del estiércol en el que vivimos)

alcohol en el bar de siempre, un síntoma escaso de libertad, conversaciones perezosas con ése y aquél, fumar, tonterías, las mismas gilipolleces, los días iguales, acabar atontado, sin encontrarte en los ojos de marc, de vicente, de javier linares, de xurru, de su puta madre

(las preñadas, qué mundo. bebés malolientes por los que debería sentir simpatía. ganas de vomitar, los ojos chinos, madres sonrientes a las que metería un patadón, cerdas contentas de haber perpetuado la baba en el mundo. estamos rodeados, imposible avanzar en cualquier dirección)

viernes 3 de julio de 2009

(esta no es una película de buenos y malos. aguanto sin respirar. no me gustaría despertar a mi compañero de celda. intento cuidadosamente no dejar huellas de mi paso por aquí. el calor convierte el aire en algo irrespirable y húmedo. la máscara es incómoda pero sería mucho peor no llevarla, ahora que todo el mundo piensa que soy alguien diferente, alguien mejor)

jueves 2 de julio de 2009

(puzzles de piezas que no encajan, que sobran, que faltan, piezas con las que intentamos trampear una historia de amor. S me pregunta si soy feliz. la calma en las pequeñas cosas, en saber que ella está, eso es suficiente)

(un teléfono móvil como manera perfecta de relacionarnos con el mundo, asepsia y prevención de enfermedades. mensajes de texto que despiertan besos como copos de nieve o asteriscos, la pieza que falta, una nube en la cabeza, un poco de magia, silbar una canción)

mike era el feo y viejo y steve era el guapo y joven. nadie quería ser mike y todos queríamos ser steve cuando jugábamos a policías. nadie quería ser karl malden porque todos queríamos ser michael douglas. las calles de san francisco y de tripas, corazón. hoy tengo resaca, una resaca pequeña y ambiciosa, de las que insisten en darme por el culo hasta dentro de tres días. la cerveza, el vino blanco, el cava, el vana tallinn de los cojones, el griterío de mis amigos y el calor espeso de estos últimos días africanos me convierten en algo parecido a un despojo. porque, de corazón, las tripas

(juank y marina y daniel y edurne y xavi y isa y josep maria y manuel y rafa y kadri y irene y míriam y pum)

miércoles 1 de julio de 2009

(desaparecemos de las fotografías con los demás cada vez que no sabemos qué decir, dónde estar, qué tocar)

martes 30 de junio de 2009

mi polla antes era un cuchillo, pero ahora es un animal muerto. mi polla apesta como apesta todo lo que tengo dentro de la cabeza. no me atrevo ni a tocarla y cuando quiero mear, lo hago sujetándola con un trozo de papel higiénico. después me lavo las manos y el olor del jabón me llena el alma. en la radio suena una canción de aztec camera, somewhere in my heart, y es como haber retrocedido veinte años

(martes, el último día del mes, día de cobro, nómina puntual, mediodía, treinta grados. el sol casi en vertical sobre nosotros. en la grada, una chica solitaria me anima a seguir corriendo, tiene una fe ciega en mis posibilidades, sonríe todo el tiempo y me da fuerzas con su voz. sé que esta vez no puedo fallarle)

lunes 29 de junio de 2009

la sombra de la puerta abierta se difumina a medida que se aleja, haciéndose imprecisa hasta desaparecer casi por completo

domingo 28 de junio de 2009

dos semanas más tarde. estos días de calor son como estar atrapado dentro de una película porno. he salido un rato al bar de paco. allí no pasa el tiempo: paco dormita ante una televisión encendida, en la tragaperras está el chaval de la camiseta de renault y la humedad es asfixiante y oscura. dos latas de cocacola y dos quintos antes de que el domingo se acabe y te dejo cuarenta céntimos a deber, paco, ya te los pagaré mañana

(no pasa el tiempo en ninguna dirección. un limbo en el que me encuentro como en casa porque es la vida en pause. mi cabeza siempre en pause y jose allí, mirándome a los ojos, dándomelo todo en su abrazo)

sábado 27 de junio de 2009

armageddon siempre consigue hacerme llorar. puta película de michael bay, puto bruce willis, siempre salvando al mundo, putos diálogos de mierda, puta fantasía de ciencia ficción, putos valores, puta moral. odio que siempre me deje con un nudo en la garganta. odio no entender por qué los ojos se me llenan de lágrimas con algo así de asqueroso. definitivamente, algo dentro de mi cabeza no funciona como debiera

(ayer juank y yo estuvimos en el sidecar. cervezas, palabras y música que se juntan en una neblina de recuerdos. el día de la muerte de michael jackson, concierto en la peor sala del mundo: animic, nueva vulcano, nisei y za, una colección de chistes recurrentes en formato escena independiente. lo mejor: compartir la noche con alguien a quien realmente quiero. lo peor: el asco y el odio que siento hacia casi todo)

viernes 26 de junio de 2009

(manchas de sudor en la camiseta a las dos de la mañana, las ganas de mear el mar de aral, los ojos cerrados, la televisión encedida y las paredes azules llenas de electricidad, el fin de semana como un tumor apretándome en la nuca)

morir en un viernes tranquilo. michael jackson con el corazón quieto, el aire que respiro es frío y huele a mar

jueves 25 de junio de 2009

esta tarde he visto sex, lies and videotape, de steven soderbergh. creo que es una de mis películas favoritas, un devastador estudio de la miseria que se esconde detrás de las relaciones de pareja, algo en lo que he pensado mucho hoy

(parece que va a llover, dice ann en la última escena, cuando ya ha pasado todo, sentada en la escalera del porche junto a graham, que le acaricia los dedos y sonríe)

miércoles 24 de junio de 2009

la noche más corta del año y los amigos de míriam —ámbito amigos— beben tanto como pueden beber los amigos de cualquiera. nos quedamos en la terraza hasta casi las tres. no hablo, en especial cuando sale algún tema espinoso, tipo inmigración en l'hospitalet. tengo una botella de pacharán para mí solito, todo el hielo de groenlandia y una botella enorme de cocacola para hacer guarradas y montarme mi propia película

(en ella, estampo a ramón contra el espejo de la entrada por algo vago relacionado con noemí, la del vestido evanescente y que tantísimo me recuerda a yolanda)

cuando ellos se van —míchel, isa, david abarca y los ya mencionados ramón y noemí—, nosotros recogemos todo, cargo el lavavajillas y dejo abierta la puerta del patio para que esté todo ventilado por la mañana. una ducha, toalla verde y a dormir

martes 23 de junio de 2009

martes como viernes, miércoles como domingo. otra semana rota por la mitad, desordenada, noche de verbena, madrugada borracha y mañana perdida después de tirar de la cisterna un millón de veces. previsible el final de la película

lunes 22 de junio de 2009

(vuelvo a soñar con niños. pol, el hijo de inma y ernest, pinta carreteras con tizas de colores en el suelo de una habitación amplia, luminosa. primero el trazo, después el interior y los borrones con las manos. carreras de coches, chapas de refrescos y golpecitos con el dedo. ambos reímos, me gusta ese niño, es cariñoso y poco hablador, además de muy guapo)

(tiene una herida en la pierna, en el interior del muslo, como un corte que no sangra, con los bordes blancos inflamados y profundos. cómo te has hecho eso? no responde. es imposible que no le haga daño y sé que hace un rato no la tenía)

(vuelvo con yodo y algodón, con vendas y gasas, pero ahora la herida es más grande, mucho más. además, la carne se desprende con facilidad, como si hubiera estado hirviendo durante horas, dejando a la vista huesos y tendones, venas gruesas)

(no acierto a marcar el número de teléfono de las ambulancias. cuando al final lo consigo, una voz al otro lado me dice que tengo que llevarlo yo, que no hay vehículos disponibles. miro al niño una vez más y me echo a llorar. la piel cuelga como un trozo húmedo de goma de color rosa y suena el despertador, lunes, españa a las seis)

domingo 21 de junio de 2009

(busco a un hombre que se apellida martín, es policía y tengo un sobre para él. su dirección coincide con la de un sitio que conozco, pero hubiera jurado que allí no podía vivir nadie porque es un edificio acristalado y oscuro en el centro de barcelona, sin puertas visibles)

(ya estoy dentro, un pasillo estrecho que desemboca en un ascensor de plataforma. todo es pequeño y claustrofóbico, seis pisos hacia arriba y una puerta entreabierta. dentro una mujer con un vestido amplio y blanco, mi marido no está pero puedes esperarle. sentado en una silla, mientras una niña sin piernas se arrastra por el suelo. tiene la cabeza deformada por la hidrocefalia y me olisquea como si fuera un animal)

(espero, sigo esperando. otra habitación, otra puerta abierta y un cuerpo en la cama, otro niño con la misma cabeza deforme. está atado y tiene un catéter conectado a una bolsa de suero en el brazo. me mira y tiene los ojos grandes de una vaca, el pelo ralo y largo)

(suena el teléfono. la madre avanza por el pasillo y a través del vestido se transparenta un bulto enorme en el costado. sé que es un tumor atroz, sé que es un hermano siamés, no sé qué es pero tengo miedo)

(dejo el sobre encima de la mesa y vuelvo a estar dentro del ascensor. despierto con sensación de ahogo. son las cuatro y tengo la mirada del niño del restaurante en el que comimos ayer en la cabeza, perdida y blanca, clavándose. una silla de ruedas roja y sólidas convicciones religiosas para pensar que eso era lo que dios quería)

la plaza dura está llena de chicas bien alimentadas y chicos sonrientes que esperan las canciones luminosas de manel, el grupo de moda, píldoras pop para ilusionarnos en tiempos de crisis, la fuga de alcatraz. míriam ha quedado juliana y cien mil más, en el bar no funcionan los barriles y nos hemos encontrado con david y paco y fede, una reunión de padres de familia que libran un sábado por la noche con la excusa del concierto

seis canciones, no más. tengo las tripas agujereadas y me apetece más sofá que multitud. las chicas cantan en voz baja mientras se mecen al son de la música. guillem gisbert, el cantante del grupo, eterniza una improbable historia entre canción y canción. con david nos veremos la semana que viene y nos contaremos y me contará. es la persona más fuerte que conozco y él también ha caído, de baja y medicándose, joder, qué está pasando

míriam dormita en el sofá y yo me quedo hasta que acaba la película de la primera, steven soderbergh, george clooney y jennifer lópez en una tontería sobre robos y amores que nunca son perfectos. sábanas verdes de cuadritos y la luz que entra por la ventana es hermosa, amarilla, triste y desnuda a la una de mañana

sábado 20 de junio de 2009

el hombre de negro tiene el brazo lleno de las cicatrices que te haces cuando quieres llamar la atención, cortes que sangran pero no matan, un tatuaje de amor por zofia. pienso en esa mujer, en cómo se conocieron. él juega con el móvil mientras escucha música. una fina llovizna mientras espero el autobús

míriam en la ducha, croissants para desayunar, las noticias en varias páginas de firefox, su ordenador en la mesita del comedor, el aire fresco por la puerta abierta al patio, el suelo como un espejo húmedo, sábado de junio y medallas póstumas y frases hechas, todo el peso de la ley, el camino del dolor, de su dolor

una ecuación de segundo grado en la que todas las variables tienen que ver con el alcohol da como resultado una resaca descomunal. buenos días

(ayer el día amenazaba con eso, con despegarme del mundo a puñetazos)

viernes 19 de junio de 2009

soy así de simple y primario, pero es que la bomba me ha puesto contento, mucho más que sea un día de mierda, de esos que quieren lloverse hasta el diluvio. viernes, explosivos, musiquita. todo es más soportable con un poco de ruido que lo ensucie

jueves 18 de junio de 2009

obedecer, porque obedece el buen soldado. nuestra vida transcurre mansamente a las cinco de la tarde, en silencio ante la pantalla del ordenador, distrayéndonos, dispersándonos, babeando con los ojos casi cerrados. no puede ser sólo el calor lo que nos arranca la fuerza de las manos, los latidos del corazón, el deseo de la polla. tiene que haber algo más, algo que se esconde debajo de la cama y que cada noche se empeña en hacernos suyos, susurrándonos que no valemos para nada más que para ser oficinistas

miércoles 17 de junio de 2009

tomar una decisión incorrecta puede no tener consecuencias. seguir por la calle equivocada te lleva, sin duda, lejos de donde te hubiera gustado morir

martes 16 de junio de 2009

los rayos del sol se concentran en un único punto a través de un espejo curvo, el dolor hecho luz

lunes 15 de junio de 2009

la semana que viene empezamos con el horario de verano. las tardes libres al alcance de la mano, casi como cachorros que no crecerán nunca, deliciosos y tibios. así todo parece perfecto; sobre el papel todos mis sueños se harán realidad a las tres, en una historia de felicidad completa que me ronronea en las mejillas. en la práctica, todo es tan simple como bajar la escalera que te lleva al sótano en según qué tipo de películas

una gigantesca estatua de anubis en el puerto de bakú. son seiscientas mil piezas de plata que tenemos que desmontar. grúas inmensas y andamios infinitos por los que corre una legión de obreros. hay un puerto lleno de barcos esperando para embarcarlas. sé que cruzarán el mediterráneo y nosotros volveremos a casa

tengo miedo disfrazado de vértigo. un millón de kilómetros de altura. a mi lado, mohamed se cambia las botas mientras sonríe. deberías haberte comprado unas de éstas, dice. son suaves y calientes, no te puedes caer con ellas. me acompañarás después?, pregunto. sí, claro

vamos. son botas ya usadas, de color marrón. treinta y cinco euros y el pie derecho está más gastado que el izquierdo. son agradables, sólo tienes que ponértelas y dejar el dinero en el mostrador. hay más zapatos pero ningún otro me salvará la vida. el despertador hace temblar el cielo de azerbaiyán, buenos días, lunes, seis y media, me llamo phil, phil connors

domingo 14 de junio de 2009

estos días de calor son como estar atrapado dentro de una película softcore. he salido un rato al bar de paco. allí no pasa el tiempo: paco dormita ante una película de antena tres, en la tragaperras está el chaval de la camiseta de renault y la humedad es asfixiante y oscura. una lata de cocacola antes de que el domingo se acabe y ya te la pago mañana, paco

(no pasa el tiempo en ninguna dirección. un limbo en el que me encuentro como en casa porque es la vida en pause. mi cabeza siempre en pause y los niños dando por el culo con los petardos más baratos de la tienda)

sábado 13 de junio de 2009

el chico increíblemente gordo se acerca a la papelera y empieza a escarbar dentro, encuentra un helado de plástico medio lleno y se lo bebe apoyado contra la pared, manchándose la camiseta. el chico tira el envase vacío y sigue caminando hasta la próxima

(la escena, que ocurre mientras espero el autobús, me fascina y incomoda a partes iguales. todo el mundo en la parada parece ignorar lo que sucede a tres metros de distancia. las negras de vestidos llamativos, el ruso de los brazos tatuados, el viejo que escucha música, los dos chicos jóvenes que vienen de la playa. el chico increíblemente gordo es un fantasma que me mira a los ojos cuando se aleja. lo imagino abrazándome, una situación que me aterra, sentirlo en mi pecho, inabarcable y tembloroso, mordiéndome las mejillas, dándome todo el amor que sólo él es capaz de darme)

viernes 12 de junio de 2009

el trabajo se acumula como se acumula la mierda en mi cabeza. me agota hacer llamativas cositas de colores, dibujos estupendos, maravillas que se imprimirán en papel ecológico de doscientos gramos. me agota pensar en cómo doblarlos, dónde poner las palabras, las letras, los números, las líneas, todos y cada uno de los mensajes con los que adoctrinar. me agota saber que eso es lo que me espera hasta que me muera ante la pantalla. me agota saber que, cuando estoy agotado, siempre acabo igual

(con el papel en blanco, con un millón de guías, subdividiendo el espacio en otro millón de espacios más pequeños, proporcionales, mediante fórmulas matemáticas y estéticas largas de explicar aquí. acabo con la pantalla totalmente llena de rayitas azules, con pánico a poner cualquier cosa encima, una palabra, una frase, un dibujo, lo que sea, porque lo único que hará será enturbiar ese nudo de equilibrio

(paralizado, abriendo los programas y cerrándolos al instante, reiniciando el ordenador, abriendo veinte pestañas de firefox con el gmail, incapaz de seguir trabajando, contando los minutos que faltan para que el silbato de las tres de la tarde me reinicie a mí también)

jueves 11 de junio de 2009

(y más que escribir, arañar la pantalla, con la cabeza llena de nudos blancos y suaves)

miércoles 10 de junio de 2009

(lo que queda del día, de james ivory. la señorita kenton mira por la ventana. abajo, en el jardín, el señor stevens padre se obceca en entender el porqué de su caída el día anterior, cuando tropieza con una baldosa mal ajustada y la bandeja de plata vuela, estrellándose contra el suelo. da golpes con el talón, mide los pasos, repite una y otra vez los movimientos después de toda una vida dedicada a servir a su amo. la imagen resulta dolorosa: lo que queda del día es sólo un instante, el último de tu vida, en el que no podrás redimir todos tus errores)

(la señorita kenton llama al señor stevens hijo. ambos miran por la ventana en silencio. el viejo morirá días más tarde, manteniendo intacta la moral de su profesión. por el contrario, ellos aún tendrán mil años para seguir negándose la vida)

los ojos y los animales atrapados dentro. todas esas personas mirando escaparates son una invitación a perder el tiempo la tarde entera, mirando sus cuerpos como si fueran obras de arte, espaldas perfectas en las que deslizarme como un fantasma

(cumplo, sólo cumplo con lo que se espera de mí. hacienda me devolverá mil cuatrocientos euros. firmo en el lugar que me toca y llamo por teléfono según lo convenido. soy casi un ciudadano ejemplar que se tumba en el sofá y cierra los ojos. los cuerpos ante las tiendas como mi propio cuerpo, hasta adueñarme por completo de lo que piensan, lo que sienten, lo que son. mi felicidad a tumba abierta contra el cristal de dos por seis)

(un disco más —el politics of love, de camping—, mientras pienso qué coño voy a hacer con mi vida en vacaciones. me viene a la cabeza un viejo que reparte todo el amor de jesús en unas octavillas que nadie acepta, él es el personaje que falta en el vagón de tren del sábado. consigue darme miedo: la esperanza de los demás es casi una apisonadora aplastando mis caderas)

martes 9 de junio de 2009

lunes 8 de junio de 2009

quiere llover y el aire frío se me queda pegado en los dedos. hoy hablamos de las elecciones, de la lectura parcial y interesada de las estadísticas, de mis ciento setenta y cinco mil ochocientas noventa y cinco razones para no creer en su democracia. pienso en el trabajo como una rueda que tengo que empujar a través de la ciudad. lunes de sandalias, de tiritas en los pies, de ganas de mear continuamente

lunes de pensar en esa chica el otro día, la de las zapatillas rojas, la que estuvo escribiendo en un cuaderno con dibujitos en las tapas durante la mitad del trayecto hasta manresa

o esa otra, la vasca que llamó primero a su chico para decirle que le esperase en casa porque no tenía llaves y después llamó a su madre para decirle que había llegado bien. en la mochila llevaba un paraguas plegable con estampado de florecitas

la primera, la de las zapatillas rojas, escuchaba música. la pantalla redonda de su ipod brillaba a través de la tela finita de su bolso, hipnotizándome. la vasca sólo miraba por la ventana, con los pies descansando en el asiento de enfrente. tenía sandalias de cuero y los pies pequeños. si hubiera sido un tío la habría odiado

en el resto de gente en el vagón. el tipo de camisa naranja y chaleco negro que estuvo durmiendo durante todo el viaje detrás de unas gafas de sol de bacala de extrarradio. el revisor que pasó y no pidió billetes. los dos africanos con un fardo de tela tan grande que podía contener el mundo entero. el chico que metió la cabeza en un montón de hojas llenas de números y se quedó clavado allí, entre signos extraños y desordenados. tenía un cordel verde atado al tobillo y bambas levi's llenas de mierda. el paquistaní de la camisa de cuadros

las últimas treinta páginas del diario de hélène berr como un espejo que refleja el sufrimiento del mundo, mis ojos de animal atrapado

domingo 7 de junio de 2009

ventanas cerradas y siempre con el mismo paisaje anclado en el tiempo. pasillos infinitos, puertas que se abren a otras puertas, paredes pintadas de blanco, fotografías colgadas de cuando eras realmente feliz. la pérdida es un lugar físico, un lugar del que podrías establecer una cartografía precisa que chirriaría al superponerla a tu vida actual

(todo el mundo tiene una última palabra sobre cómo se tiene que hacer el arroz. alrededor de la mesa, daniel y edurne y juank y marina y irene y míriam y yo. también marta y otra marta y náyade y un tal javi y edu y su chica —he olvidado tres mil veces su nombre— y la niña de ambos, mariona. sol, sombra, paella y todo el alcohol que uno puede beber antes de caer muerto. celebramos el cumpleaños de edurne, sábado en manresa)

(siempre digo manresa y en realidad es castellnou de bages. la diferencia es veinte minutos más de coche y nulas posibilidades de transporte público. daniel, como es optimista, diría cinco minutos y que sí hay autobús, pero todos sabemos que no habla él, sino su visión rosa de la vida. por lo demás, el tal javi me cae como una patada en la polla, pero le sonrío con toda la falsedad del mundo mientras pienso en lo que dan las churras, las merinas)

podría matarlo ahora mismo y no sentiría absolutamente nada, digo en voz baja. supongo que quizás revela algún tipo de psicopatología, no sé, añado. míriam mira de reojo. dos hombres jóvenes con gafas de sol que hablan en la mesa contigua. tres metros y dos mundos de distancia. dos niños con una bicicleta revoloteando por la plaza. el hombre más joven, el de la piel más blanca, lleva el peso de la conversación. polo, tejanos y bambas. adidas, levi's, reebok. el más mayor asiente. pelo larguito, raya al lado, camiseta blanca lisa, rematadamente bronceado, docker's, náuticos de invierno, llavero billabong. el típico pijo de libro, un álvaro como mil más. le llaman por teléfono y se aleja para tener privacidad. se mueve como si estuviera en un desfile, sabiéndose el centro de todas las miradas. álvaro camina a las diez y diez

nuestro animal está separado y hoy le tocan los niños. no ha preparado comida y ha encargado un pollo que tiene que pasar a recoger a la una. el hombre más joven les compra a los chicos una bolas sorpresa en la máquina de las bolas sorpresa. una tiene un muñeco y la otra, una pelota de goma. las bolas sorpresa se quedan en el suelo. sólo son trozos de plástico que nadie ha pensado en tirar a una papelera. pienso que podría matar también a esos niños y no sentiría absolutamente nada. podría incluir en el paquete al hombre más joven, podría dispararles en las rodillas sólo para ver cómo se retuercen de dolor. miríam me mira, sí, quizás sí haya algo así, y se moja los labios con mi cocacola

sábado 6 de junio de 2009

viernes 5 de junio de 2009

miro amplificadores de segunda mano para gastar dinero en un amplificador de segunda mano. pequeño, para tocar en casa, para poder ponerle cascos y hacer ruido o algo así. mientras, una televisión sin volumen y un partido de tenis: la imagen definitivamente borrosa, cuesta distinguir la pelota, no así la cara de derrota de roger federer. calcetines blancos llenos de tierra roja ante un tipo que mide dos metros y se sale de la pista

cabeza llena de fantasmas. la muerte de david carradine en bangkok —ahorcado, empalmado, del color azul asfixia que tienen los ahogados— me trae a la memoria a rené clement. una bolsa de plástico en la cabeza, desnudo y con el ordenador encendido en el sótano de su casa. no éramos muchos en su entierro y creo que apenas supe qué decir. terreno abierto a las especulaciones. recuerdo su barba y su sonrisa, también sus manos, las conversaciones delirantes porque rené era un tipo realmente delirante. veinte años ahora son un millón de años

los fantasmas se llaman los unos a los otros, se agolpan en el corazón culpable. un muerto es otro muerto y otro más, la cabeza llena de muertos, íntimos y lejanos todos los muertos. no, prefiero tener la cabeza bien vacía, caminar por la calle con la sensación de estar realmente solo, cruzar el puente y coger el bus y dentro de un rato estar en una terraza tomando una cerveza con míriam porque es viernes por la tarde y mira

(tienes que seguir caminando, prométemelo. sus palabras pesan y queman detrás de los ojos. tienes que seguir caminando y olvidarte de mí. en ese momento, el infierno es una escalera que se pierde en la oscuridad)

lluvia a las siete de la mañana. levanto la persiana, aire frío y limpio, gotas en los pies desnudos, un momento hermoso que tiembla antes de que el día empiece de verdad

jueves 4 de junio de 2009

martes diecisiete de abril de mil novecientos cuarenta y cinco. mujeres del bloque veintitrés. la vida sigue en bergen-belsen

(dos cervezas y unos calamares en la casa de andalucía. nos sentamos en una de las mesas del porche. a míriam le brillan los ojos y me roba abrazos pequeñitos que me hacen sonreír. hablamos de las vacaciones, de lo que haremos juntos, de lo que haremos por separado. siempre que se acerca a mí tengo la sensación de que lo hace como si lo hiciera a un campo de minas)

(al volver a casa, un camión en la carretera. jaulas llenas de pollos blancos muy quietos. pienso en campos de concentración, en mi bienestar, en la muerte de esos animales, en trabajar en algo así. pienso en una chica que conocí una vez y que trabajaba en un matadero. pienso en sus dientes, separados y sucios de tabaco, amarillos, en su sonrisa amplia, en su beso húmedo y en cómo me comió la polla. el camión sigue ahí, el semáforo está en rojo, no hay nadie más en el mundo y míriam me mira, te encuentras bien? sí, claro, respondo. es sólo que pienso en esos animales, en la vida que tienen así, sin moverse apenas. ni los había visto, dice, y me acaricia la mano)

miércoles 3 de junio de 2009

fotografías de cuerpo entero con la cabeza fuera de plano. pollas y coños y tetas exhibiéndose como el cebo que querría ser perfecto. caras borradas con photoshop —selección, lazo, filtro, desenfoque gaussiano, hazla desaparecer— y lencería triste y sucia. páginas y más páginas en las que conseguir sexo es tan fácil como mandar un correo electrónico o marcar un número de teléfono

(el número de teléfono es una pista que puedes seguir. google te revelará que la misma persona que te la chupa en martorell también lo hace en manresa. mismas fotos, diferentes nombres, mismos teléfonos. que esa misma persona vende dos raquetas, una de tenis y otra de pádel. que también busca trabajo como cocinera o cuidando niños por las tardes. que también busca compañera de piso, preferentemente que no fume. el número de teléfono es la primera cara de un poliedro tan infinito como nuestra curiosidad quiera construir)

(ese mismo número de teléfono es el punto final de mi erección)

aquí la vida empieza a las seis y media de la tarde. las doce horas anteriores son sólo un simulacro, como estar de maniobras por una pista de barro sin que haya muertos de verdad. la guerra es sólo un concepto que ocupa todo nuestro tiempo, pero del que apenas sabemos nada

(escucho la radio, trabajo, escribo correos electrónicos, de vez en cuando cruzo alguna palabra con mi jefe, sentado a dos metros y mil años de distancia. el ventilador tiene a sus pies un desierto de polvo negro. las aspas giran sin fuerza. pienso en aviones cayendo como piedras. desde los medios de comunicación insisten en buscar el lado humano de la tragedia, ponerle ojos y una historia a cada uno de los doscientos veintiocho desaparecidos. sus vidas me manchan, me dejan sin fuerzas. seis minutos más y lo habré conseguido: mañana es jueves)

martes 2 de junio de 2009

me aterran los aviones y he soñado con el accidente, con las aguas negras y frías del atlántico, con que moría bojan krkic y todo el mundo lloraba y se cortaba en los brazos con hojas de afeitar para sangrar mucho, quién sabe hasta dónde hubiera podido llegar este muchacho

lunes 1 de junio de 2009

sólo retengo un trocito de sueño. estoy en una improbable esquina de enric granados con parís y estoy esperando a juank, que no tarda en llegar. estoy como expandido, me dice sonriendo. da saltos y baila con los ojos cerrados, se estira de los pelos y gira sobre sí mismo tapándose la cara con las manos. cuando se detiene, su cara es la de dani alves y me dice soy satán y toni es satán y el mdma. entonces despierto

(mis amigos han pasado el fin de semana botando de concierto en concierto en el primavera sound. ahí quedan fotografías con ira kaplan y thurston moore y sus crónicas teléfonicas. ojalá pudiera decirles siempre cuánto les quiero)

(son todos educadores en casas de acogida, gente que trabaja con menores inmigrantes, la trinchera de los servicios sociales. ódel y esther hacen fotos, yo hablo poco, miro mucho y sonrío bastante, me encuentro bien. míriam está cómoda y se ha pintado las uñas por la mañana. el pueblo es una chaladura que ahora no pasaría la ley de costas, blanco y tan falso como el pueblo español: está lleno de guiris en las terrazas y el calor cae a plomo sobre nosotros

(me encantaría poder pasar desapercibido. me encantaría poder borrar de la memoria de los otros todos los recuerdos que se vinculan a mí. poder hacer como que no he existido, como que ese domingo y esa playa no han sido realidad)

volvemos a media tarde y pasamos el resto del domingo en casa. hay un momento en que diluvia. dormimos un rato y eso me desvela. preparo la cena, vemos trenta minuts, zapeamos un rato, hablamos, nos abrazamos, volvemos a zapear, me trago los inmortales en la sexta. christopher lambert es el peor actor del mundo. míriam duerme a mi lado, envuelta en una sábana gigante. la noche es cálida y las ventanas están abiertas, las cortinas se hinchan suavemente con la luz que entra de la calle

domingo 31 de mayo de 2009

amigos de míriam, ámbito trabajo: abdel y saïda, esther y ferran, rosa, queralt, sara y ódel. tarragona, domingo junto al mar

(el roc de sant gaietà —pueblo típico— es un parque temático del costumbrismo de fin de semana en la costa. comer, beber, reír, posar para las fotos. ódel necesita guardarlo todo en píxeles. así, míriam y yo acabamos convertidos en una sonrisa, juntitos, juntitos)

sábado 30 de mayo de 2009

míriam riega las plantas. le duelen los pies y camina descalza por el patio. acabamos de volver de comprar. los tomates pera son baratos y jugosos. haré ensalada para cenar

(tiempo de espera en el fnac. tengo cuarenta y cinco minutos hasta que llegue míriam. después iremos a comer y a la primera sesión de good en el floridablanca. hojeo la broma infinita, de david foster wallace. pienso en por qué se ahorca un tipo tan brillante. un muro de mil doscientas páginas contra el que me estrello. me fascinan los dibujos de jon j muth en m, su recreación de la película de fritz lang. hojeo más libros, más novelas gráficas. coraline, enfermo, el nuevo de chris ware, hago el cálculo mental de cuánto podría gastar, más de doscientos euros que tampoco me salvarían la vida)

(a las dos y cuarto puntualmente. una cerveza en la principal. en la mesa de al lado, una niña juega con una cámara de fotos, sus padres posan, se besan, se miran, ella no se decide, se ríen, me hacen reír, me siento feliz de estar allí, tranquilo, sin esperar nada)

y al final desaparecer. las raíces de los árboles rompen el asfalto del carril bici en la rambla del celler, poco a poco, sin tiempo, como las venas hinchadas de un yonqui que todavía no quiere morir

imagino la vida en el mundo sin nuestra presencia. cuánto tardaría en volver la selva? la vida, si la dejas, sigue su camino inexorable. pienso en lo que sentí al leer la carretera, de cormac mccarthy. el último hombre vivo en el último minuto de su vida. el frío y el barro gris contrastan con el sol de este sábado. podríamos ir al cine, al pryca y llenar la nevera. podríamos dejar de pensar

correos electrónicos. un video de cómo trabajan los francotiradores canadienses en afganistán. la cabeza del enemigo estalla como un huevo contra la pared. ésta y no otra es la belleza de la guerra

una presentación powerpoint con diecisiete fotografías de un accidente de coche. no hay supervivientes. otra vez las cabezas han estallado y la piel de la cara cuelga sin forma, como una careta abandonada. el mensaje final invita a no beber al volante

mi hermano mayor siempre me envía mierdas así. también fotos de pablo montando a caballo, de pablo en la graduación, de pablo en y con y cuando. mi sobrino tampoco sonríe nunca en las fotos. el resto de nuestra relación se reduce a videos sobre coños y culos que él me manda y yo borro, casi siempre sin mirarlos. hemos conseguido un bonito equilibrio de miserias

viernes 29 de mayo de 2009

escuchamos a trijntje oosterhuis durante todo el puto día. la jornada laboral de los viernes es de seis horas y media y ella es otra idiota inaguantable con un millón de discos en el spotify. este programa es mi infierno

me concentro en el trabajo hasta cabrearme. me jode tener que hundir la cabeza en la pantalla para no escuchar a esa mujer. me jode no tener la confianza para pedir una tregua. me jode que mi trabajo tenga días como éste, en el que todo me araña la garganta

las cuatro de la tarde. necesito dormir un rato si quiero seguir viviendo. obviamente, lo de la música es lo de menos. lo que de verdad me quema es el enorme muro de silencio que se levanta entre todos los que trabajamos allí. extraños, completos desconocidos

jueves 28 de mayo de 2009

lo mejor de todo es que mañana es viernes y aquí el lunes es fiesta y voy a hacer todo lo posible para estar bien. prometido

no sé explicarte por qué, pero hoy tienes mil arrugas más que ayer, me dice el espejo. y sigue: hay cosas que necesitas hacer un millón de veces antes de entenderlas

no hay mucho que entender con lo de las arrugas: he dormido poco y ayer bebí más de la cuenta. llevo todo el día trabajando en proyectos que me son indiferentes y con los que trato de establecer algún tipo de relación afectiva. el sol entra por la ventana entre las ocho y media y las nueve y cuarto quemándome los ojos. nubes de polvo que se revelan en la luz como constelaciones que respiro y devuelvo al espacio en forma de violentos estornudos. ni qué decir tiene que me noto más y más hinchado a cada instante que pasa, como si, en el fondo, fuera incapaz de soltar el aire que me llena los pulmones

(la verdad es, ciertamente, una buena mierda)

pero con lo de las cosas un millón de veces antes de es diferente. soy incapaz de entender nada, ni un millón ni una sola vez. las cosas se hacen por inercia y duelen sólo si piensas en ellas. apenas se desgastan. en ese sentido, ellas son unos cuchillos fabulosos y yo, el perro más tonto de la perrera

(todo ejercicio de sinceridad es, a la larga, un agujero con tu nombre escrito)

eto'o es mi jugador favorito, sabes? sonríe y sale el sol aunque sean las tres de la mañana

jueves y sí, hoy empieza todo y no sé explicarte por qué

la noche es oscura y beso a mis amigos. un silencio inesperado: el mejor partido de fútbol hace que me crezcan tréboles en el alma, y sí, soy feliz

miércoles 27 de mayo de 2009

martes 26 de mayo de 2009

(míriam conduce por una carretera de curvas suaves. a nuestra derecha, las aguas esmeraldas del pantano de la baells. la ventanilla bajada, el mundo quieto y, de repente, caemos. las vueltas de campana son blandas, lentas y silenciosas. son una vida entera. despierto al chocar contra el agua, martes, seis y media, buenos días)

lunes 25 de mayo de 2009

el lunes es una maratón, cuarenta y dos kilómetros con ciento noventa y cinco metros en solitario, con los ojos cerrados y el corazón saliéndose del pecho. un buen día, el día gris

un paso, dos, tres y la inercia hará el resto. con suerte no hará calor, no me caeré muerto, tendré ganas de vivir cuando llegue a la meta. hasta me alegraré si hay preñadas aplaudiéndome al cruzar la calle

saludar con la mano, una sonrisa tímida: la guerra ha terminado un día más. buenas noches

el lunes es una vuelta al estadio, cuatrocientos metros en solitario, con los ojos cerrados y el corazón saliéndose del pecho. un buen día, el día gris

ya toca estar con el ventilador encendido. desde temprano, el sonido del motor tapa un poco la música que suena de fondo. gianmaria testa es ferroviario y canta. erri de luca es albañil y escribe. es bonito que haya gente tan honesta. me pregunto por esa honestidad en mí, en si sabría encontrarla

pero testa no me gusta mucho. me recuerda a paolo conte y siento rechazo, así que me concentro en correr esos cuatrocientos metros y escuchar el zumbido del ventilador. el aire caliente se puede cortar con un cuchillo y tú puedes aplastar mi honestidad entre los dedos

nueve horas en el estudio. nueve horas como nueve puñetazos en el pecho. cruzo la meta en solitario y escupo en el suelo. otro día más aquí. estoy contento, absorbido por el trabajo. la vuelta al estadio se eterniza al principio y después casi se desvanece, así pasa el tiempo ante la pantalla del ordenador. paolo conte me recuerda a josef fritzl. los imagino desnudos a ambos y me veo a mí mismo sentado en la cama, desnudo también, limpiándome las gafas

un montón de papeles con datos señalados en rojo. una regla de metal. un lápiz con el que escribo y dibujo. cero medallas, cero antorchas olímpicas. cien millones de lunes todos iguales, así

domingo 24 de mayo de 2009

descanso sin descansar realmente. despierto a las cuatro de la mañana y consigo llegar al wc. me resulta imposible volver a dormir. me ahogo y me duele el vientre, me pican los ojos, la nariz. chirrío. encendería la televisión pero no quiero despertar a míriam. que pasemos juntos los fines de semana se ha convertido en la dinámica habitual. en su mesita de noche, el despertador de leds rojos marca las cuatro y veintiocho, pero no hay nada seguro en esta casa. de todos los relojes —muchos, uno o varios en cada habitación, más los que se encuentran en los temporizadores de la calefacción y demás aparatos eléctricos—, sólo uno, el pequeño de la cocina, marca la hora correctamente. el resto suelen tener desfases que van desde los cinco minutos a la media hora. incluso hay varios que señalan las diez y media de la noche a las ocho menos cuarto de la mañana. encontrármelos es como tener que luchar constantemente por un tiempo en el mundo

(viajes en el tiempo. escucho el porqué de mis peinados. creo que es mi disco favorito de sr. chinarro. creo que el corazón me deja de latir cada vez que lo escucho. como ahora)

sábado 23 de mayo de 2009

(álex y mire se casan. una pancarta escrita torpemente en tela de sábana con spray negro, anudada a la baranda de un puente. el único adorno, un corazón en el mismo color. pienso en lo que significa tener el corazón negro. pienso en mi corazón. en mis tripas. en álex y mire, en quien ha escrito esa pancarta, en lo que estaban pensando al hacerlo, en la gente que la ha visto antes que yo y los que vendrán después, hasta que alguien la quite, quizás el propio álex, la misma mire. que se entere todo el mundo: un corazón negro resume su historia de amor)

míriam se ha ido al posgrado y yo pongo lavadoras. prelavado manual, stop, programa corto, jabón y suavizante. toda la ropa que quepa dentro del tambor y el día gris

neal feather. el disco se llama revelation of an anaplumb. una hora de ruido constante, un mantra eléctrico con mínimas variaciones. cierro los ojos. los altavoces están al máximo. es la música que querría escuchar siempre. es la música del vacío, la música de las ciudades llenas de gente incapaz de mirarse

194142434445

viernes 22 de mayo de 2009

hoy es una herida, mañana será una cicatriz que te impedirá escapar al intuir el peligro

jueves 21 de mayo de 2009

un momento precioso. los tilos están enormes este año, es primavera y los gorriones han salido de sus nidos. es fácil verlos volando torpemente en la calle anselm clavé a mediodía. me gusta que no se aparten a mi paso porque camino con cuidado de no asustarlos. los imagino posándose en mi mano, con todo el tiempo del mundo para estar así

jueves por la tarde. una chica con una camiseta amarilla y ocre, dibujos geométricos, sin mangas, zapatillas deportivas, pantalones vaqueros, gafas de sol. una vieja pelirroja, tinte barato, blusa blanca, bolso azul, falda azul, zapatos azules. dos adolescentes en moto. conozco a uno de ellos: es de los que iban los viernes al bar de siempre, se ponían hasta el culo y después la liaban. fantaseo con que se mata y todo el mundo habla bien de él. es un barrio, así que todo el mundo se conoce. fantaseo con cagarme en su puta madre. fantaseo con follármela. fantaseo con algo que me hace apretar los dientes de satisfacción

la epidemia de las embarazadas. todas las preñadas tienen los pies hinchados como animales putrefactos, las uñas sucias y rotas, picaduras de mosquito en el empeine. todas las preñadas caminan como elefantes moribundos, con la frente sudada y el pelo recogido en una coleta que da asco. todas las preñadas llevan un racimo de niños pequeños colgando de ellas, todos con la cabeza abierta, con el moco colgando, con las manos pegajosas de la merienda de supermercado. imagino a las preñadas follando, como gigantescas máquinas de sangre y mierda que son capaces de gemir y dar placer a cualquiera, empezando por el tipo gordo que está todo el día en la puerta del taller mecánico, el mismo que tiene un seat panda tuneado como un tanque del ejército. sé que se llama jordi y no ha trabajado nunca. es la clase de tipo al que no me gusta cruzarme porque siempre me lo imagino follando y me dan arcadas

odio la gente con sandalias y pantalones piratas. ese cerdo fuma y tira la colilla al suelo. es un buen padre de familia que no duda en estafar a la hacienda pública todo lo que puede. sus niños son como él: pequeños lechones apestosos que se arremolinan en sus piernas sudadas. la imagen me hace desear que un coche se los lleve a todos por delante, justo enfrente de la juguetería de la calle padró. ni qué decir tiene que se me acelera el corazón de felicidad

hablo con dani y consigue hacerme reír. he tenido un día tenso en el estudio. mucho calor, mucho trabajo, muchas horas en la misma posición. me miro en el espejo y veo una gallina ponedora. a veces se me pone la polla dura pero no sé qué hacer con ella. es una especie de termómetro de mi hartazgo, pero me pone contento

miércoles 20 de mayo de 2009

unos guantes de boxeo tirados en la lona. una foto de urtain con el cuerpo destrozado después de tirarse de un décimo piso.una foto de urtain sonriendo, rodeado de chicas guapas. una silla vacía en un rincón, allí estaba sentado urtain

(me quedé hasta tarde viendo la tele. un documental sobre el underground en pekín. el underground en beijing. suenan bien algunos de esos grupos. las chicas son amarillas y delicadas, hablan un inglés que se entiende bastante bien. esta mañana me quería morir por segunda vez)

(tonterías. salí con míriam. su primer día en el nuevo trabajo no da para mucho. bebemos cerveza fría en la plaza de la iglesia. el camarero tiene las uñas llenas de mierda. un cuenquito con aceitunas verdes, aceitunas negras y pepinillos. frío en los pies, en los riñones. hablamos de ir el sábado a ikea. míriam tiene que comprar dos estanterías para el patio. te puedo pasar a recoger por el posgrado, propongo. podemos comer cualquier cosa por el camino, añado. asiente entusiasmada. saber que puedo hacerla feliz con tan poquito me llena los ojos de lágrimas y la cabeza de vértigo)

martes 19 de mayo de 2009

una sala amplia, com columnas, sofás y sillas de ruedas, mantas rojas a cuadros, una televisión en una esquina, miércoles, la final de la champions, todos mis amigos como viejos arrugados esperando algo

jose mea de pie. hace mucho que no nos vemos. sigue estando preciosa aunque no tiene cara: toda ella es un borrón. me abraza sin dejar de mear. en qué te equivocaste?, me pregunta mientras me empapa el pantalón

suena el despertador. remoloneo un rato con la luz apagada. pienso en jose, en la última vez que nos vimos. apenas hablamos. intento retener los detalles del sueño antes de que se vayan gastando con el día

es un lavabo grande y ella lleva zapatos de tacón alto. es la única persona que hay allí que parece no tener cien años

mis amigos no hablan, sonríen y se tocan las manos emocionados

apostaría mi vida a que es un subterráneo, todo luz de fluorescentes y suelo de cemento. apostaría a que es mi vida en el asilo

lunes 18 de mayo de 2009

aquí las calles están llenas de papeles, polvo, polen, preñadas y coches aparcados en doble fila. chusma adolescente con la música a todo volumen. los niños que gritan en el parque son los que pagarán mi jubilación, serán mis vecinos, serán las mujeres con las que fantasearé. el ciclo de la vida se completa así: la muerte de mario benedetti y a mi alrededor, un millón de madres revientan en niños tan asquerosos como sus padres. ni qué decir tiene que sonrío hipócritamente ante la felicidad de los demás, cuánto tiempo tiene, cómo se llama, dormís bien por la noche?

domingo 17 de mayo de 2009

(una vieja me masturba. ambos estamos sentados en sillas de madera y ella, frente a mí. me corro en su mano, me la ofrece y la lamo: tengo la lengua áspera de los gatos. detrás de ella, un niño escribe palabras que no entiendo en una pizarra)

(un viaje en tren. hay un hombre con una cicatriz que le cruza la cara. tengo miedo de él. sé que ese hombre tiene el secreto de la isla y que puede convertirse en un gigante siempre que quiera. todos en el vagón estamos en silencio cuando él pasa)

(una plaza y al fondo un centro comercial. un millón de perros enterrados hasta el cuello en el suelo. algunos lloran, otros están quietos, otros jadean, algunos parecen dormidos, son todos iguales. cruzo en dirección al centro. allí, en una papelería, me esperan daniel y su optimismo)

despierto. no me muevo durante un rato grande. me siento bien, tranquilo, con la habitación llena de tarde de domingo en penumbra

sábado 16 de mayo de 2009

es una fácil elección, ciudadano rubalcaba: entre votos y bombas, ni qué decir tiene que prefiero tu muerte, la de tu democracia infecta

tiendo la ropa al sol. un avión cruza el cielo. el tacto de las sábanas frescas y húmedas. las flores a medio abrir en el alféizar de la ventana. pinzas de plástico y pinzas de madera en el cesto amarillo. pensar en comprar nueces para la ensalada. mi reflejo en la pantalla del portátil de míriam mientras escribo

(a veces tengo miedo de que ella consiga saber qué tengo dentro de mí. intento no dejar pistas, borrar rastros, comportarme de la manera más aséptica posible. sonreír, sí, pero no profundizar en los motivos de esa sonrisa. llorar y pensar que el mundo está lleno de cosas a las que puedes culpar de tus lágrimas)

el sonido de una persiana que se levanta. alguien que sale al balcón. entro en casa. pienso en comprar el periódico. enciendo la televisión y busco un canal de noticias. un bucle en el que nada invita a la esperanza. suena el teléfono. juank y yo hablamos sobre el último capítulo de la serie. sábado, un día perfecto de playa

viernes 15 de mayo de 2009

conversación. esa imagen —sirve cualquiera que te sugiera el tiempo lento— es un símbolo, dice él. esa imagen no es una invitación a ver, añade satisfecho. todas las imágenes, por definición, son invitaciones a ver, replico. ver símbolos es un prejuicio racional infeccioso, añado. la música francesa sigue en el itunes, el trabajo bosteza en todos los ordenadores. todavía queda una hora y preferiría que me dieran por el culo a pasar un sólo segundo más aquí

jueves 14 de mayo de 2009

acaba la quinta temporada de nuestra serie favorita. todos los capítulos en versión original subtitulada, trescientas cincuenta megas de vida hecha isla en carpetas ordenadas con números. meses por delante hasta la sexta y última. después, la nada

no tengo sueño. pienso en conducir directo a un muro y acelerar en el último momento. romper el parabrisas con la cabeza. pensar en cuál sería mi último pensamiento: una chica alejándose en el andén, cada uno de sus pasos, su perfil al decirme adiós con la sonrisa, la manito

no tengo sueño. pienso en salir a dar una vuelta, respirar el aire lleno de lluvia, sentir cómo se moja la sudadera azul, el reflejo de las farolas en el suelo, los coches cruzando deprisa camino de ninguna parte

el fútbol en todas sus variantes arrincona la caída de la economía a los minutos de la basura en los noticiarios. un trofeo se convierte en la esperanza de una sociedad enferma. diferentes patologías que nos nublan la vista y nos permiten seguir caminando entre las ruinas

ahí fuera sólo hay un desierto, un desierto y una diáspora. florentino pérez —él se siente capaz de casi todo— arranca lágrimas y aplausos entre un madridismo necesitado de fe. en el otro extremo de la cuerda, la euforia blaugrana amenaza con convertirse en pandemia

ha dejado de llover. míriam está en casa viendo capítulos de perdidos. la ropa se seca en el tendedero interior. son los últimos días con la estufa puesta. una hilera de calcetines negros. una camiseta azul con un tracto digestivo serigrafiado en blanco. hacer de tripas, corazón. hacer del trabajo, la vida; de las sobras, la cena; del amor, rutina, de francisco camps, un mártir. buenas noches

miércoles 13 de mayo de 2009

(dos cucharadas soperas de consuelda en un litro de agua hirviendo y dejar reposar durante veinticuatro horas. el líquido resultante —dulzón, turbio, oscuro, acre— deja en la jarra de plástico un poso parecido al lodo y boca y dientes con la sensación de estar sucios)

(pasar la primavera sin tomar loratadina, sin tomar ebastel forte. ni uno sólo de los antihistamínicos en el mercado confiesa la terrible verdad: te vas a engordar como un cerdo, te vas a morir con las diarreas, estarás con sueño todo el puto día. a cambio, serás feliz porque le habrás dicho adiós a la rinitis alérgica, a la sensación de ahogo)

(mañana bajarán las temperaturas. fantaseo con un partido de fútbol para recordar, con un estado de excitación permanente, con luces silenciosas en el cielo anunciando el principio de)

martes 12 de mayo de 2009

como una velita que se apaga, tan lento que apenas puedes verlo

lunes 11 de mayo de 2009

todo lo que serás al final de tu vida es una secuencia desordenada de imágenes en movimiento, testimonio desenfocado de lo que has sido, como un eco de un eco de un eco de un eco que. tan sólo imágenes unidas por un hilo invisible y eléctrico, brillante al sol, sin diferencia apreciable con otras imágenes de otras vidas, vacías hasta decir basta

domingo 10 de mayo de 2009

(sueño, finalmente, con pepe candía. lo veo por la calle, cruzo la acera, lo abrazo, le invito un café. viejo, ausente y serio, su conversación es inconexa, hecha de retales, de pedazos. el alzheimer hará que acabes como yo, me dice antes de desaparecer)

(en la imprenta familiar en la que trabajé durante varios años, pepe candía era el jefe, la persona que me contrató. un tipo emprendedor y agradable con una infinita fe en dios y en la bondad de las personas)

despierto. son las siete de la mañana del domingo. la ropa sucia está en el suelo y abro la ventana. la luz que entra en la habitación dibuja a míriam casi transparente

un sol precioso, la música de fondo, las conversaciones en grupos pequeños, las fotografías yendo y viniendo, el humo de la barbacoa, todo el alcohol del mundo, todo el tabaco que seas capaz de fumar, estar con quien quieres estar: el cumpleaños de marina, un sábado perfecto

duermo a trompicones. los recuerdos se difuminan y retuercen, se caen al suelo, se pierden debajo de la cama. míriam se despierta varias veces, se mueve, se agita, me habla, me abraza, se vuelve a dormir. nos atropellamos constantemente en un millón de direcciones diferentes

sueño con un desierto y con elizabeth volkenrath sacando perlas de una montaña de úteros arrancados. son capaces de esconderlas en el lugar más insospechado, me confía

sueño con la casa llena de gente que no conozco, que nadie tiene cara, tan sólo un borrón que me da miedo. que grito para que nadie me toque, para que todo el mundo se vaya de allí

me levanto varias veces. me muevo fácil por la casa a oscuras pero siempre me golpeo en la cabeza con el pequeño armario de ikea que míriam compró el otro día. el animal de costumbres ante el desafío de un nuevo laberinto

sábado 9 de mayo de 2009

qué te pasa?, pregunta míriam. nada, sonrío, sólo estoy cansado. dejo la cazadora en la silla y enciendo la televisión mientras ella termina con los correos electrónicos del día. te duchas y puedo ir preparando algo de cenar, propongo. en la segunda cadena dan la noche de los girasoles, podemos verla. claro, responde. siento que estés tan cansado. no pasa nada, de verdad, sólo necesito dormir un poco

(espero el autobús durante media hora en la parada. he visto marcharse al anterior. repaso todas esas pequeñas cosas en las que podía haber arañado un minuto de mierda a lo largo de la tarde. a mi lado hay una chica con un hiyab de color mostaza. lleva tejanos y zapatillas de deporte caras. juguetea con la tapa deslizante de su teléfono móvil mientras resopla. un poco más allá, tres trabajadores de la delphi esperando su autobús. el turno de noche, las horas extras, los días festivos. la conversación deriva hacia lo estrictamente personal. mi mujer se ha dejado, dice uno de ellos. antes era un mercedes y ahora es una furgoneta. los demás sonríen, siguen fumando. uno de ellos lleva sandalias y pienso en eso, que realmente hace frío para llevar sandalias. llega un cuarto —un hombre bajito, con un anorak demasiado grande para él— y vuelven a su turno de noche, a sus horas extras, encargados, producción, ochocientas bombas. ya no hay confianza porque en el fondo son sólo desconocidos. no puedo evitar ponerme triste, pero será que me pongo triste con facilidad. está bien que míriam lo confunda con cansancio. yo tampoco doy muchas pistas y miento con facilidad sobre mis estados de ánimo. me siento protegido así. el autobús que debo coger está prácticamente vacío, tan sólo dos chicas rubias que viajan separadas. si hopper hubiera pintado autobuses, hubiera pintado ese autobús)

viernes 8 de mayo de 2009

pienso en la felicidad de los demás. una cocacola a sorbos en el bar de paco con jaume vila a las seis de la tarde. hablar de fútbol, de política, de niños, de trabajo. es un buen momento, dice él. nada que temer en ningún sentido. su mundo es sólidamente clase media. la luz de la tarde se filtra mansamente a través de los tilos, con eso tengo suficiente

jueves 7 de mayo de 2009

la vida detrás de las máscaras. el espectáculo cotidiano. el papel a interpretar. la felicidad imitada. buenas noches

(en un universo paralelo, andrés iniesta patea esa pelota, la manda a la grada y hoy los titulares de todos los periódicos hacen referencia al sueño roto del mejor equipo del mundo. las jugadas repetidas hasta la saciedad son los errores arbitrales y hoy no tengo resaca porque me fui a casa en cuanto acabó el puto partido. así las cosas, el día es una mierda hasta que matan al lehendakari, me pongo la mar de contento y pienso en beber hasta reventar. sé que no debo hacerlo, pero un día es un día)

(porque la realidad es así, seis de la mañana, la boca seca y el culo empapado de la misma vida que me corre por las venas. suerte del fútbol, de las pocas cosas que me salvan)

gritar hasta quedar afónico, beber hasta no poder más, saber que la justicia tiene la línea precisa del gol de andrés iniesta. fin, por fin

miércoles 6 de mayo de 2009

martes 5 de mayo de 2009

nubecitas de polen que el viento se lleva. las bicicletas, los niños, las plazas, la rutina del día hecha un nudo en la garganta

martes alterno quiere decir sesión de acupuntura, quiere decir dormir con el cuerpo lleno de agujas, el calor de la lámpara naranja, las medias verdades por sistema ante las preguntas de pablo. para él siempre estoy bien, siempre o casi siempre. me pregunto qué sentido tiene seguir con ésto. me duele el vientre y tengo agujetas en las piernas por el esfuerzo continuado. es como ser un puzzle al que le sobran un millón de piezas

míriam me recoge a las ocho. una cerveza en la plaza de la iglesia. la mesa de metal gastado. hablamos de trabajo. me sorprende su seguridad en las entrevistas porque yo sólo tengo miedo dentro de la cabeza

no sé en qué momento empecé a perder interés por todo. una pareja joven se besa en la mesa de enfrente. siento como si estuviera contra un cristal, con la cara aplastada, respirando mientras el mundo se empaña y acaba desapareciendo

lunes 4 de mayo de 2009

nada espectacular en nuestras vidas. cotas de euforia que contrastan con simas silenciosas en las que nada es suficiente. una máscara nos protege de los demás, convenciéndonos a nosotros mismos de la veracidad de las respuestas y alejándonos de la vida real. caminamos a oscuras, esperando encontrarnos la felicidad entre la hierba

(mirar las estrellas, recorrer la vía láctea, añorar cualquier instante de paz anterior, superponer las ventajas de vivir anestesiado a vivir herido y colgar el teléfono a las nueve y cuarto de la noche)

domingo 3 de mayo de 2009

(bajo la ventanilla del coche. el aire frío me da en la cara y cierro los ojos. a pesar de todos los esfuerzos de míriam por quererme, no consigo dejar de sentirme solo, más que nunca)

la felicidad es una droga, una cadena de reacciones químicas que condicionan nuestra percepción de la realidad y de nosotros mismos. los seis goles del barcelona al madrid sirven para poder aparcar durante un rato largo la sensación histérica de estar siempre a punto de derrumbarme, de cagarme encima. esa presión muchas veces es inaguantable: es imposible disfrutar del camino de ida a la molina. el dolor y el miedo arrinconan el paisaje y la conversación. la sola idea de no poder más me absorbe hasta reducirme a nada, y así es imposible ser feliz

(la felicidad es un puente que pasa por encima de cualquier desierto. los abrazos de quien quiero son ese puente. desde allí no existe el miedo)

nos convertimos en animales sudorosos y excitados. el bar lleno de gente, la televisión a todo volumen y el partido de fútbol como un narcótico más, el definitivo. la felicidad es una pelota describiendo una parábola, trazándose con tiralíneas sobre el césped

sábado 2 de mayo de 2009

viernes 1 de mayo de 2009

(acompaño a lourdes a comprar un microondas. el dependiente nos enseña varios modelos, haciendo especial hincapié en las ventajas de un modelo concreto de marca desconocida. según él, es el único que puede ser reprogramado una vez está en funcionamiento, justo lo que estábais buscando, insiste. lourdes y yo dudamos mientras el dependiente atiende a otros posibles compradores, pero al final coincidimos en que ésa es una buena elección. todavía en la tienda, ella abre la portezuela —todos los modelos expuestos son muy grandes, como hornos convencionales— y dentro hay un niño, un bebé de pocos meses que no se mueve y respira ahogadamente, desnudo, con sólo unas botitas tejidas de color rojo. los dos cerramos la puerta con cuidado y entonces suena el despertador)

he dormido poco. sigue lloviendo. es viernes. buenos días

jueves 30 de abril de 2009

(es fascinante la actitud escapista de los medios de comunicación a la hora de abordar la pandemia. se recrean en los muertos, los afectados, un baile de cifras rojas y negras que está deseando anunciar el fin del mundo antes que cualquier otra cosa. el sistema disfruta creando enemigos, distrayendo la atención con señuelos, cualquier cosa sirve para no mirar en la dirección correcta)

me acabo de despertar de la siesta. abro la puerta del patio y betty sale con el hueso verde en la boca. llovizna. detrás de mí suenan asobi seksu. thursday es una canción preciosa. no he trabajado esta tarde, como si fuera un jueves disfrazado de viernes. mañana iremos a la molina, donde la tía de edurne tienen una casa. amigos, alcohol, tabaco, civilización, construcción de las sociedades primitivas alrededor del fuego y del frío. hace un millón de años que no voy a la montaña, si es que realmente he ido alguna vez

miércoles 29 de abril de 2009

una chistera vacía, sin trucos de magia. la pólvora de las bengalas alumbrándonos mientras quema. el decorado y el disfraz de las grandes ocasiones. la cuenta atrás para dejar de ser alguien importante

caminar pesadamente por la nieve, cruzando un desierto blanco por el camino más largo. caminar resoplando, con la espalda llena de las piedras que te hacen llorar. miércoles, la polla hirviendo, la cabeza hirviendo, un mal día para quedarse solo en todos los sentidos

martes 28 de abril de 2009

me lavo los dientes y tengo la sensación de hacerlo mal y no acabar nunca. escupo la pasta blanca por cansancio y me lavo la cara. no soporto el disfraz que llevo puesto. pese a ello, estoy haciendo verdaderos esfuerzos para acostumbrarme a él, para no sentir todo el asco del mundo al tocarme

lunes 27 de abril de 2009

un instante bonito de ayer: después de la lluvia, el sol radiante y, en el tendedero, un millón de gotitas como estrellas alineadas que tiemblan si entorno los ojos

(míriam a mi lado, tapada con la manta de cuadros y el pelo en una maraña sonriente, haciéndonos cosquillas)

domingo 26 de abril de 2009

las voces llegan desde el piso de al lado como susurros desde el infierno, blandas y confusas. lo ignoro todo de las personas que viven ahí. son tan sólo nombres en el buzón, pasos en la escalera, una llave abriendo una puerta

sábado 25 de abril de 2009

es magia: una cerveza se convierte en treinta y un ratito de alegría se convierte en un paseo tóxico por mis miserias y las de los demás. no debería salir de casa cuando tengo esa necesidad tan grande de hacer algo con mi vida. la resaca es un tren de cercanías que me descarrila en un continuum detrás de los ojos. buenos días

lo peor de todo es el alcohol. las caras conocidas se deshacen en borrones y uno sólo quiere que le dejen en paz. música, cervezas, el bar de siempre, los nombres y las caras, el magma de ruido que es imposible, patapúm

viernes 24 de abril de 2009

después viene la calma y el viernes se queda dormido en un rincón de la cabina de chapa. lagrimeo de minutos hasta que sean las tres. la tarde libre. la felicidad, la vida entera

hay personas con las que la única relación posible es el choque de trenes, la recriminación, el desencuentro, el hastío y el silencio. hay personas que se acaban convirtiendo en un pájaro muerto en lugar de algo bonito y caliente en la mano. hay personas que son un montón de hierros entre los que arder la vida entera a cámara lenta, fotograma a fotograma

jueves 23 de abril de 2009

miércoles 22 de abril de 2009

(charlotte en la cama del hotel. los libros de autoayuda prometen una salvación que no llega. la puerta de la habitación está cerrada y el tiempo no pasa, no vuelve la vida, el mundo se desmorona en imperceptibles movimientos que ella sí puede sentir: cada sonrisa, cada silencio, cada beso, cada gota de agua, cada llamada de teléfono, cada)

(abrir la verja lo justo para pasar, caminar entre la hierba, romper la cadena que ata la puerta de la cabina, entrar y respirar el aire caliente y cerrado, entornar la puerta, sentirme a salvo del odio del mundo y del que yo puedo sentir por él)

una mujer muy delgada, vestida de negro, tacones, gafas de sol, mirando al suelo, caminando deprisa

una pareja joven, él lleva un niño en brazos, le acaricia la espalda, ella le habla, le cuenta de alguien a quien han despedido, él resopla, no sonríe, está lejos, como ausente

un chico que asiente, incluso el jueves sería mejor porque cogería la furgoneta a las dos y a las siete podría haber terminado

una adolescente pelirroja que mira desconfiada, un autobús a lo lejos, tres bares vacíos, un coche en doble fila

avenidas amplias, arboladas, colmenas de pisos de ochenta metros cuadrados y piscinas llenas ya en abril, sin problemas para aparcar. un descampado cubierto casi por completo de vegetación. en el centro, una cabina de chapa oxidada y una grúa desmontada en el suelo. una valla metálica alrededor. plantas de flores amarillas y lilas. un buen sitio para esconderse si quisieras jugar a no crecer

vallas publicitarias invitándonos a una vida diferente en aragón, coches último modelo. si te acercas lo suficiente, verás que son ocho fotos en mosaico, cuatro arriba y cuatro abajo, siempre con defectos de montaje. la realidad imperfecta hecha de puntitos de cuatro colores diferentes formando rosetas

más allá, un parque con el suelo de tierra, pinos viejos y eucaliptos jóvenes, una fuente seca. la próxima construcción de ciento veintiséis viviendas de protección oficial convertirá el cielo en un muro de cemento y cristal. el calor será infernal

martes 21 de abril de 2009

lunes 20 de abril de 2009

philippe petit sobre un cable de acero a cuatrocientos metros de altura sobre la ciudad boquiabierta, poesía a cada paso entre las nubes, ausencia de ella en las diecinueve horas que llevamos del lunes. sí ardor de estómago, sí tedio, sí sueños extraños, sí un cielo gris como de seda si miro por la ventana abierta

el siete de agosto de mil novecientos setenta y cuatro, el funambulista francés philippe petit paseó por el trozo de cielo que separaba las torres gemelas durante cuarenta y cinco minutos de poesía verdadera

las piscinas abandonadas, los aparcamientos vacíos, las plantas que han ido rompiendo el asfalto con el paso del tiempo, los pasillos de supermercado llenos de incomprensibles productos de oferta, los bloques de pisos en el extrarradio de las grandes ciudades, todos los restos de vida en mitad de la nada. luto por la muerte de jim ballard

domingo 19 de abril de 2009

he dormido toda la tarde, sábanas azul marino y televisión encendida. aquí no hay tesoros escondidos, tan sólo una pereza que parece no tener fin

sábado 18 de abril de 2009

siete de la mañana. un dolor punzante me recuerda que estoy vivo. medio dormido, consigo llegar al lavabo. abro los ojos. una gota de sangre en el suelo, perfectamente roja y brillante como un espejo. pienso en dalí, en su vaso de vermut con una gota de sangre de perdiz. pienso en la perdiz desangrándose lentamente. pienso en mí como un animal hinchado, como un viejo que apenas se controla

viernes 17 de abril de 2009

viernes como la primera vez que respiras al despertar del coma. si te acercas lo suficiente verás que está lleno de trampas, pero es igual: la luz ahora es hermosa, fría, cercana

jueves 16 de abril de 2009

un día gris. me siento inseguro en el trabajo, me vuelvo paranoico, cometo errores, trabajo cada vez más lento y más tenso. tengo la sensación de ser observado con lupa, marcado con una tiza en la espalda, inservible, prescindible, suspendido. la cobardía me ata de pies y manos. me veo viejo y cansado, sin ideas, un número más en la fila de la derecha de mi propio campo de concentración

(después llovizna, después graniza, después sale el sol. nubes preciosas y altas como gigantescas montañas de sal)

miércoles 15 de abril de 2009

el perro de mierda no camina apenas, moviéndose pesadamente con los ojos cerrados. perro a punto de morir mientras su dueña insiste en que le siga. dueña con pantalones vaqueros, cincuenta años y culo juvenil. podría partir al perro por la mitad de una patada. podría agacharme a su lado y acariciarle las orejas. perro de pelo largo, con algo de pequinés y cien años de asma encima de sus patas. podría dejar de pensar tonterías y caminar más deprisa

tiro la bolsa de la frutería en la papelera y guardo las manzanas en el bolso verde. la chica del vehículo comercial cruza la plaza como buscando a alguien mientras habla por teléfono. las chicas que fuman le devuelven el saludo. un microcosmos en el que ella brilla y quema como un sol

martes 14 de abril de 2009

sí, supongo que no escribo fácil, o que no me explico con suficiente claridad. pese a ello, sé que ni miento ni exagero. las cosas son así de grises o así del mismo color. tanto da

acabo de volver de casa de míriam. es una suerte que ella sea incapaz de leerme por dentro. hemos cenado, hemos escuchado música y hemos visto el barça-bayern. creo que había demasiada luz en el comedor

antes de eso, al bajar del autobús, he comprado manzanas en la frutería que hay cerca de su casa. tres maravillosas manzanas golden por sesenta céntimos. después me he sentado en un banco y he llamado a lourdes por teléfono. por suerte se encontraba algo mejor. al colgar eran las ocho y cinco y el suelo estaba lleno de unas bayas blancas que, si las pisabas, resbalaban. en la esquina, dos chicas fumaban, una señora paseaba un perro de mierda y otra chica aparcaba un vehículo comercial. esta última era preciosa, como tantas otras antes

philip glass brilla en el aire de la mañana. me hace feliz, me entristece, me provoca emociones preciosas y ahogadas, intensas como sacudidas eléctricas. la música de philip glass me hace desaparecer

lourdes ayer no se encontraba bien. hubiera querido cuidarla siempre en el último abrazo, retenerla así, siempre en mi pecho. lourdes alejándose en el andén y la rutina esperándonos con los ojos cerrados y las mejillas pintadas de rojo

me gustan los días con ella. son los únicos en los que sé que soy realmente feliz. el resto del tiempo es sólo un proceso de imitación del que disfruto más o menos, dependiendo del día. míriam es un animal tibio que escarba en mi corazón intentando hacerse un huequito. de begoña me cuesta recordar su sonrisa. ni rastro del resto de mujeres, reducidas a carne y palabras, a un número de teléfono

lourdes se aleja en el andén. con mi mirada sigo la línea de su espalda y cada uno de sus pasos. mi mano dice adiós en el cristal pero ella no me ve. lunes, ocho de la tarde, fin de la prórroga

los caminos de ida son siempre caminos de vuelta, al menos en mi caso. otra vez en el trabajo, en silencio, con la certeza de que cada día lejos de aquí vale una vida entera

miércoles 8 de abril de 2009

hoy empieza el viaje, pero aquí no estarán ni julio cortázar ni carol dunlop. julio no porque ya me aburre, con su exquisita pirotecnia verbal y su argentinidad rebosante de flores. tampoco carol porque aquí no existe la mujer perfecta (la rompí siempre que vino). como sea, vacaciones, cinco días en el sur, un paréntesis, otra mancha roja

martes 7 de abril de 2009

llueve. hemos salido antes del trabajo, como si a la tarde se le hubiesen acabado las fuerzas y todo el mundo quisiera salir corriendo de allí, dejando las luces encendidas y las persianas sin bajar. me quito los zapatos antes de entrar en casa. betty me mira desde su cesta mientras intento arreglar el paraguas. varillas como manos de viejo, agarrotadas y frías. me recorto la barba mientras espero que venga míriam a recogerme

(la televisión con un programa de mierda. dos mujeres lloran y se abrazan. el color de los sofás es estridente. pienso en bob, en su moqueta de color burdeos, en el avión de vuelta a casa, en los ojos de charlotte cuando se abrazan al despedirse. la pantalla sigue llenándose de gente y todos lloran. es asfixiante: lo que para ellos es felicidad, para mí sólo es impotencia)

lunes 6 de abril de 2009

toda la pornografía que consumo acaba siendo la misma pornografía: cuerpos viejos y gastados, imperfectos, en secuencias de sexo oral y anal, pixeladas, desenfocadas, de baja calidad. el ruido de fondo ahoga los gemidos y todo se consume en un par de minutos. más no es necesario

leo algunas cosas sobre beatriz preciado. un discurso provocador y barato envuelto en seda de colores. me hago una paja mientras caliento agua para el té. cinco minutos de microondas a novecientos watios es más que suficiente para tener una infusión que me caliente por dentro. mi sexo es patético y no importa si soy hombre o mujer: he elegido extinguirme y no pasará nada porque nunca pasa nada

bajo un disco, el silent alarm de bloc party. escucho helicopter, escucho blue light, escucho luno, escucho cómo suena el teléfono y la televisión de fondo. un terremoto en italia, lost in translation en la segunda cadena, más de cien muertos, más de mil quinientos desaparecidos. bob y charlotte en un hotel, la historia de amor perfecta, apenas sin palabras. estamos tan solos que no necesitamos de ellas

hablo con míriam y me hace reír. escucho banquet. son las nueve y media de la noche y tengo los dedos llenos de heridas. hoy no podría tocar a nadie, de todas maneras

domingo 5 de abril de 2009

la noche del jueves al viernes soñé con S. vestía de negro y volvía a trabajar en sephora. estaba preciosa y el recuerdo de su abrazo soñado me acompañó durante todo el día. antes de dormir tuve la sensación de que estaba muy cerca. no me costó imaginarla, a pesar de lo difícil que me resultaba pensar con claridad (tenía frío y me dolía el vientre)

el viernes coincidí con begoña en el centro de barcelona. ella salía del trabajo y yo estaba en el corte inglés de portal de l'àngel. tras un breve intercambio de mensajes, nos vimos unos minutos en la calle canuda, frente al decathlon. un abrazo, un beso y la constatación de que entre nosotros apenas queda silencio

durante estos días no me he cuidado mucho. el cansancio mental hace que baje la guardia y las diarreas se vuelven especialmente violentas. ayer cené con juank y marina y dani y irene y josep maria y manuel y jorge en badalona. la conversación agradable, el humo del tabaco, las mejores canciones del mundo, las cuatro de la mañana con las personas que quiero. es la única manera de poder sobrellevarlo todo

sábado 4 de abril de 2009

viernes 3 de abril de 2009

los días previos a semana santa —a cualquier tipo de festivo de varios días, de hecho— hacen que el trabajo se dispare en los dos sentidos: las urgencias histéricas se alternan con los parones en seco. ni qué decir tiene que eso agota a cualquiera

jueves 2 de abril de 2009

llueve. los coches bajan lentamente por la calle villarroel. el semáforo todavía tardará unos segundos en cambiar de color. la chica que está frente a mí no se distingue en nada del resto de personas que esperan para cruzar la calle. casi todas llevan paraguas pero sólo ella está delante de mí, unidos por una línea recta de diez metros. el ruido de la ciudad convierte las conversaciones ajenas en un borrón constante. pienso en esos archivos de datos sin extensión que los identifique, en el sistema operativo preguntando qué hacer con él, en mi desconcierto y mi esperanza de acertar al elegir un programa que interprete correctamente la información, en lo mucho que se parecen esos segundos escasos a un *.*

la wikipedia dice que una extensión es una cadena de caracteres anexada al nombre de un archivo, usualmente antecedida por un punto. dice también que su función principal es diferenciar el contenido del archivo de modo que el sistema operativo disponga el procedimiento necesario para ejecutarlo o interpretarlo. dice también que la extensión es solamente parte del nombre del archivo y no representa ningún tipo de obligación respecto al contenido del mismo

miércoles 1 de abril de 2009

una radiografía enseña lo que realmente eres, una máquina vieja que se parará algún día. un corazón arrancado, una bandada de pájaros, tan sólo piezas que faltan en el puzzle y que lo completan en el orden que tú quieras

parece que estoy contento. la gente me regala abrazos, me felicita, hace suya la felicidad que se me supone, sus mejores deseos se convierten en palabras sonrientes que serán como puñetazos en la boca cuando me quiera dar cuenta de ello

(miércoles, primer día de abril, mierda de lluvia que ahí sigue)

martes 31 de marzo de 2009

llueve. los pantalones marrones mojados cuatro dedos. un viejo al final de la calle aparta la cortina y mira por la ventana. dos mundos separados por un cristal que se empaña con su respiración. allí, calefacción a veinticuatro grados y la tarde en el sofá. aquí, charcos como fosas abisales llenas de monstruos dormidos, criaturas de piel demasiado suave. mi paraguas es una mierda de paraguas, de esos automáticos, pequeños y negros, de los que puedes perder mil en un año. camino con cuidado para no resbalar, para que no se despierten

lunes 30 de marzo de 2009

un número de teléfono que se repite con insistencia. las llamadas perdidas se acumulan hasta que descuelgo por puto cansancio. reconozco la voz, las pausas y la risa. reconozco hasta el ruido de fondo de los coches. finjo alegría ante alguien con quien follé hace mucho tiempo. es increíble cómo algunas personas se aferran a un orgasmo. cómo estás, qué es de tu vida, cuánto tiempo, ya nunca me llamas. la conversación resbala sobre los terrenos comunes, el trabajo, los días festivos de semana santa, qué hiciste el domingo, seguro que encontramos un día para vernos otra vez, ahora no tengo mucho tiempo pero gracias por llamar, un beso, sí, hasta pronto, clic

borro entera la lista de llamadas. me gustaría poder borrar los recuerdos de esa persona pero no resulta fácil: lamentablemente, tengo buena memoria para mierdas así. un cuerpo hinchado y blando que me acaricia y las sábanas a la lavadora. un tatuaje gastado con un delfín. buenas noches

domingo 29 de marzo de 2009

una librería en la que los espejos gigantescos del techo reflejan personas durmiendo en camas grandes, personas empapadas de sudor, personas inquietas que aparentemente no están en ningún sitio, sólo atrapadas en ese espejo. a mi alrededor, sólo pasillos llenos de libros y una puerta que lleva a una calle estrecha. acaba de llover y sé que yo he dormido en una de esas camas

camino por la calle. sé que al final hay una plaza y allí una casa. un incendio apenas ha dejado nada de lo que recuerdo, tan sólo paredes negras de humo y ventanas rotas por el calor. en la parte de abajo alguien ha montado una tienda y entro. la dependienta tiene un moño blanco y zapatos con hebillas plateadas. ya no tengo hijos, dice

willi es alguien a quien no conozco pero que aparece a veces en mis sueños. alguien que sólo vive dentro de mi cabeza y que no se corresponde con nadie en la vida real. willi está sentado allí y me habla. tengo un par de zapatos rojos para ti, me dice. deberías venir conmigo y probártelos. sabes que nunca te he engañado. willi siempre se llama willi y tiene los ojos grises

despierto. apenas es de día y llovizna. me ducho y desayuno leche de almendras. me siento bien: huele a pan caliente

sábado 28 de marzo de 2009

si no tengo ideas en el trabajo, calco, plagio, homenajeo y retoco de diversas maneras. si no sé qué decir, busco en frases hechas, en preguntas y respuestas recurrentes. el silencio también es una buena herramienta, o una sonrisa tonta o una interjección. de la misma manera, los sentimientos se copian, se fingen, se adaptan a las diferentes situaciones. mientras siga quedando un espejo estaré a salvo. mi vida se ha convertido —no recuerdo desde cuándo— en un collage de otras vidas. ampliación de la falta total de ideas ante todo

(llueve. he dormido todo el día. ahora tendría que hacer algo para sentirme vivo)

cincuenta y tres días de invierno más tarde, la primavera regresa a la vida de celso, valeria y mila. el infierno invisible de las relaciones humanas tiene fin, según judith colell

(medianoche después de una película en la que todas las piezas encajan. mañana lloverá en algún momento y me apetece mojarme. buenas noches)

viernes 27 de marzo de 2009

ampliación. si ayer mi cabeza era una cama deshecha, hoy es un puto páramo. buenos días

jueves 26 de marzo de 2009

paisajes desoladoramente blancos que se tiñen de rojo en la matanza anual de focas. imagino los golpes sobre los cuerpos blandos hasta que dejan de moverse, pero sólo son asépticas fotografías en la pantalla. la ausencia de movimiento me protege de la empatía y el dolor. intento pasar desapercibido y por eso me lavo las manos con un jabón —blanco, espeso y con olor a coco y vainilla— que me las acabará quemando. ese olor dulzón lo ahoga todo. después viene la tarde en silencio en el estudio. la piel dura en los dedos, las uñas cortas, la luz azul en la claraboya sucia, la falta total de ideas ante todo. dejo el trabajo preparado para mañana y apago el ordenador. quedan diez minutos y vuelvo a ser el último en salir. hoy mi cabeza es una cama deshecha

miércoles 25 de marzo de 2009

mis padres se besan. la imagen me resulta incómoda. no recuerdo una sola muestra de cariño entre ellos. esta foto es una pieza extraña, algo que, en el fondo, no ha existido nunca

martes 24 de marzo de 2009

el olvido es supervivencia, aventura alguien. por oposición, el recuerdo es abandono y muerte, lastre ante el cual es imposible la salvación

recordarlo todo equivale a cerrar todas las puertas, todas las ventanas. equivale a dejar de respirar, a llenarse los bolsillos de piedras

el olvido es supervivencia, aventura alguien. borrar las huellas del pasado, desaparecer de las vidas de los demás, de nuestra propia vida, es encontrar el camino de vuelta a casa

lunes 23 de marzo de 2009

ediciones digitales de varios periódicos, información dispersa acerca de nancy spero, chris ware y la batalla de verdún, poca pornografía en un bucle de color granate, información concreta acerca del montaje y desmontaje del mighty mouse de apple y la dieta en la enfermedad inflamatoria intestinal, información dispersa acerca de robert motherwell, adidas y puma

descarga de un catálogo de iconos y señales en formato postscript y vectorial, descarga de dos videos guarros, descarga de once fotografías de temática diversa, descarga de varios cuentos de philip josé farmer en formato word, de un pdf con la autobiografía política de argala

(la protagonista de los videos guarros se llama effie y llora mientras un encapuchado finge violarla delante de la cámara. todo tan falso y ridículo como una película de almodóvar. buenas noches)

jimmy corrigan, el chico más listo del mundo, con una grabadora en la mano. como él, tú puedes grabar la cancioncita de un pájaro y sonreír al darle al play. puedes grabar el ruido de un avión partiendo el cielo en dos. puedes grabar a escondidas la conversación de dos enamorados en el parque. puedes horrorizarte con los sentimientos de la gente que te rodea

(eres el chico más maravilloso que he conocido, dice ella. me parece que me estoy enamorando de ti. ja, ja, zorra, responde una voz hueca. y todo se vuelve gris de golpe)

jimmy corrigan, el chico más listo del mundo, es un viaje al infierno que todos llevamos dentro. un infierno que empieza a las cuatro de la mañana, con la camiseta empapada por la fiebre, yéndome por el wc. apenas puedo abrir los ojos, tengo frío, es lunes, intento dormir un poco más. a las seis y media sonará el despertador, todo empezará otra vez

domingo 22 de marzo de 2009

domingo de primavera cálida y brillante. domingo de cerrar los ojos al sol y sentir en la piel el movimiento de las nubes. si miras detrás de los ojos de la gente verás que no hay nada

domingo de esponja y cepillo, de agua y jabón. betty, mi bulldog inglés de seis años, volverá a ser una perrita esponjosa de color café. su cuerpo caliente tiembla un poco mientras termina de secarse. escucho música, me duele el cuerpo, intento retener recuerdos antes de que se rompan como cristales

(una mujer en una mesa cercana. a su lado, un golden retriever muy joven. son las diez de la noche, algo para cenar, una cerveza, un café, un vasito de licor de melocotón, otro vasito más, fuma, ríe, habla con el camarero que empieza a recoger las mesas: él se llama víctor y es rumano. me fascina la frágil belleza de la mujer. delgada, de baja estatura, con los dientes grandes y castigados por los excesos, es, pese a todo, atractiva. una bolsa de nostrum, la casa de comidas preparadas. pasará el domingo sola, puedo imaginarla sin esfuerzo. la miro de reojo: ella no lo sabe pero es transparente)

sábado 21 de marzo de 2009

tienes un problema cuando no le quieres fallar a nadie

viernes 20 de marzo de 2009

en la mesa de al lado, el poeta escribe en una moleskine roja, bebe voll-damm y fuma marlboro. se me hace difícil estar delante de ti, así, mirándote a los ojos y sabiendo que nada te hace ilusión, dice begoña. nos miramos a los ojos. apenas sé qué responder. me gustaría tener un montón de cosas bonitas para darte, le digo, pero mentiría. nada me hace feliz, o nada me hace tan feliz como para que tú puedas notarlo. sólo sobrevivo. el poeta llama por teléfono, cuatro palabras roncas, otra cerveza más. hay una luz amarillenta en el bar en el que estuvimos la última vez. el camarero de hoy es pelirrojo. la chica del poeta ha llegado, es delgada y le acaricia las mejillas con ternura. es entonces que suena el teléfono y begoña tiene que marchar

al salir, caminamos el uno junto al otro hasta la esquina de fontanella con les moles. apenas hablamos, nos abrazamos, otro día más en las calles llenas de turistas

jueves 19 de marzo de 2009

bogotá, año mil novecientos setenta y dos. el niño del triciclo soy yo. detrás, difuminándose, mi hermano. delante, el abismo, quadrophenia, todo eso y ahora sí

más sobre esas imágenes. la saña con la que se puede golpear un cuerpo caído en el suelo. ralentízalas y haz memoria. todas ésas son historias repetidas un millón de veces. hablamos de palizas en la calle, en los sótanos de las comisarías, dispersando las manifestaciones. todas las denuncias por agresiones son archivadas sistemáticamente. y por torturas. el dolor, el miedo y la rabia forman una cadena de la que es difícil escapar. me voy muy lejos si pienso en ello, a un desierto en el que no siento nada y sólo deseo la muerte de media humanidad

sólo tienes que darle a un tipo una placa y una porra para que empiece a mirarte por encima del hombro. sólo tienes que darle una pistola para que se crea supermán. sólo tienes que darle un motivo para que te dispare a la cara. ellos son los buenos perros guardianes. buenas noches

miércoles 18 de marzo de 2009

la carga contra los estudiantes en el centro de barcelona. las imágenes —y los subsiguientes comentarios en los medios de comunicación mayoritarios— no me dejan lugar a dudas: cualquier trabajo es más honrado que el de policía, cualquier trabajo es más honrado que el de periodista, a todo cerdo, su san martín

martes 17 de marzo de 2009

uno. durante un instante, josef fritzl se oculta de las cámaras detrás de un archivador azul. durante veinticuatro años, josef fritzl se oculta del mundo detrás de una cueva de cemento armado y aire oscuro, irrespirable. durante la vida entera, el minotauro finge ser josef fritzl, jadeando y sonriendo

dos. en mi memoria, sandra siempre tiene un vestido azul a rayas blancas y un millón de peces calientes en cada beso. su sexo esconde un coche bomba que no me pertenece pero que quiero mío, y sí, acariciarlo hasta que estalle

y tres. la primavera efímera, la brisa que amontona la mierda en las esquinas, las mejillas sonrosadas de las chicas a punto de romperse. es martes, el último de invierno. he quedado con juank en barcelona. cervezas en el manchester, la tarde fresca, el tren de vuelta a casa a las nueve y media y la alegría de sabernos vivos a pesar de todo

lunes 16 de marzo de 2009

los rostros de tus amigos se marchitan como los pétalos de la orquídea blanca junto a la ventana. los recuerdos, tus mismos ojos, nada resiste el paso del tiempo. así, más sobre las máscaras. máscaras para mirarme al espejo cada mañana, para seguir queriendo aunque sea mentira, esperando una piel como se espera otra primavera

domingo 15 de marzo de 2009

sábado 14 de marzo de 2009

(el sábado se duerme deprisa. todas las emociones son un callejón sin salida. caminamos directos al muro, chocamos, intentamos avanzar, seguir. es un vano esfuerzo del que puedes no darte cuenta nunca. así es la vida real)

viernes 13 de marzo de 2009

(sueño que es invierno otra vez. sueño una piscina de aguas blancas que se rizan levemente por la brisa. que estoy desnudo y se está haciendo de noche. que la tarde es gris y brilla como metal golpeado hasta el cansancio. que una chica que no conozco está sentada a mi lado. que me dice lánzate, porque te espero al otro lado. que obedezco sin pensar y es entonces que muero)

despierto porque me estallan los pulmones y sólo son las seis de la tarde

jueves 12 de marzo de 2009

más sobre máscaras. la fotografía inmediatamente anterior es un fotograma de cuatro, la película de ilya khrzhanovsky donde nada es lo que parece. todos estamos a tiempo de inventarnos una vida diferente, una que nos haga especiales, una que simplemente nos salve. una en la que nadie nos descubra. o muchas, multiplicando por n las puertas del laberinto. sábado en el centro comercial, llenando el carro en el supermercado. caminar de puntillas sobre la fantasía salvadora del consumo. una oferta no es una oferta, es un salvoconducto a una vida mejor. un chaleco salvavidas. una pistola de bengalas. en el cielo, señales luminosas tan valientes como esas afirmaciones, todo el sabor del mar en conserva, sorprende a papá, qué fácil es acertar. puedo sentirme feliz clase media mientras nadie insista en saber qué mierda estoy pensando

miércoles 11 de marzo de 2009

martes 10 de marzo de 2009

pekín, año mil novecientos quince. casi cien años desde entonces y nada ha cambiado en realidad. rafa mandó esta postal en diciembre y ha llegado hoy. pienso inevitablemente en marco polo y la ruta de la seda. pienso inevitablemente en los aspectos simples que definen las relaciones. pienso en las inercias y las costumbres y los silencios. también en los monosílabos. pienso en todas las máscaras que llevo

(el tiempo se estira. en la televisión, imágenes desenfocadas de un partido de fútbol. los berridos de la turba inglesa en anfield road ensordecen el callejón de la fotografía mientras el mejor portero del mundo no puede evitar la derrota)

lunes 9 de marzo de 2009

un pulmón de acero. cada palabra, cada imagen, cada recuerdo, cada sensación que se perpetúa y que no te manchará las manos. como ciudades en un mapa dibujado con pocos colores, un mapa que hace poco ruido y que hoy estaba lleno de luz

(elizabeth volkenrath vaga por la ciudad, una ciudad que une fosas comunes con polígonos industriales en una línea que tarda sesenta y cuatro años en trazarse)

domingo 8 de marzo de 2009

una tormenta de electricidad, a ratos tranquila y a ratos furiosa, en la que flotar cuarenta centímetros por encima del público. cómodos en el escenario, en penumbra, el concierto en el vermell. antes que nosotros, eli keszler o el ruido suicida

pero eso fue ayer. también había gente rara, gente borracha, gente fumada. gente con la nariz embotada de farlopa y los pelos sucios. gente con la frente perlada de sudor. gente sin nada que perder, sí, pero eso fue ayer. también una señora gorda de mil años que miraba fijamente el infinito y gilipollas de flequillo estudiado. también

de una belleza perfecta. el azul del cielo e